Saturday, December 5, 2009

lo que ocurría aquellos días

Este posteo esta integrado por el pequeño poema o escritura vertical que inicia
y luego la saga completa (escrita hasta ahora) de El Aliado, a los efectos de realizar el contrapunto con el video que se cuelga en breve.



Panteon de sueños

Ciudad bastarda

ya nadie te canta

dulce panteon de sueños

macachines dulces crecen en tu abandono.



Los caminantes miramos asombrados

tanta pasión

tanto desquicio

tantas lágrimas y trabajos tallados en tus paredes.



Los que cantamos tu muerte

los que velamos tus restos en silencio

queremos sentir tu garra

aprentando la garganta

desmintiendo nuestra letanía.



Buscamos culpables,

necesitamos culpables,

entonces invocamos a los espíritus

y danzamos a Ogúm o a Iemanjá

a San Felipe y Santiago

ofrecemos sacrificios innobles

lloramos Jesus te ama.


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El Aliado I

El sol no brilla en Precariópolis quizá no vuelva a ocurrir. La criatura asoma su fétida cabeza de espanto desde las hondas carnes de la tierra a la superficie no menos corrupta, tirando dos araucarias gigantescas*, antes de terminar de sacar sus hombros afuera. Su profunda queja ensordece las almas atribuladas de niños y mujeres que pasean, bah ya corren, con el corazón en la boca y la boca ahogada por la angustia y el grito, en el parque. Un mendigo, un desterrado, un sucio y meado mira mientras arma su cigarrillo y murmura: El Aliado

El Aliado II

El Aliado caminaba lentamente manteniéndose x momentos casi totalmente afuera de la superficie y por momentos hundido en la tierra hasta quedar solo con la cabeza afuera de las calles, avenidas y plazas de Precariópolis**. Por donde pasaba quedaba el rastro de humores fétidos, pero también se desprendían cosas de su cabellera, (formada x largas tiras o cintas o cilindros flexibles como masas de jugar, de colores verdes tornasolados o negros) al tocar el piso esas masas viscosas devenían en niños la mayoría de las veces, también en perros o en gaviotas. Los niños eran tomados inmediatamente por las mujeres jóvenes que eran parte de la multitud que poco a poco comenzó a seguirlo. Digamos que la mayoría huían aterrorizados por su figura, por sus aromas de ultratumba o por los alaridos que lanzaba de vez en cuando hacia los cielos de plomo, como exigiéndole a Dios o al universo en un angustioso y exiguo discurso. Entonces, los que le seguían eran la escoria, los que no tenían otra cosa que seguir y menos una esperanza o una utopía. Eran las víctimas de las utopías. Las lágrimas de El Aliado eran casi permanentes y al mojar la tierra, el pasto se volvía algo más verde y la tierra se aliviaba. Y el alivio llegaba también para las personas que se mojaban. Los niños se divertían bajo esa lluvia de pesadas lágrimas saladas y su alegría se volvía más contagiosa. Sin embargo yo, siendo parte de esa multitud, sentía cierta ajenidad, molesta, como si hubiera algo que me inquietara y no pudiera disfrutar del todo de la alegría de esos niños y de esa conmoción absoluta que se desplazaba por las calles. Porque no tenía la certeza de que todos estuviéramos experimentando lo mismo y por otra cosa … Y entonces esa espina se fue materializando en una pregunta por negación, por absurdo. Si estábamos con El Aliado, ¿habría un otro, El Adversario?

El Aliado III

Oh, San Felipe y Santiago luego Muy Fiel y Reconquistadora ahora Precariópolis al pie del Monte (que te entregó su nombre). Perla del Finisterre, atalaya de Sansueña, nunca jamás del Nunca Jamás. Conmovida estas en tu decadente inquietud. Tus poetas casi han muerto, tus cantores están mudos, tus muchachas ya no ríen. Sólo el sordo volar de la bolsa, el loco viaje del nylon, el canto de algún gorrión se yerguen sobre los edificios que has parido para tu vanagloria. Y las copas altas de tus árboles te ocultan un poco tus propias heridas tus propias escaras de la quietud mortal.
Conmovida estás por los afanosos pasos de este príncipe que te recorre inquieto. Ángel informe de oscuro semblante (como todo hijo de la tierra), porte nauseabundo e inabarcable y luz en los ojos para que los sometidos vean.
que quedará de tí!! que será de nosotros!!

El Aliado IV

La furia de El Aliado era devastadora toda Retrocedonia temblaba. Su melena se sacudía a un lado y otro con violencia golpeando con fuerza en el tajo***, con lo que fuera. Tomó primero la torre vidriada**** y la hendió como una daga.
Y la sostuvo como hacen los que carnean las ovejas (dejando un ratito el cuchillo en la yugular, sintiendo el temblor, el vacilar de la vida comenzar por la punta y en el desliz del filo y de la lana que se tiñe de rojo y se traslada al cabo, a la mano al cuerpo y al alma mientras la pata loca se sacude aferrándose al aire desesperado.
Con un carguero gigantesco tiró la puerta de la muralla y los edificios que daban a la plaza, volaban palmeras y voló finalmente el Salvo (aún se pueden ver los cuatro reactores y la punta de la nave en la isla de Flores)*****. El agua de la bahía le daba a la cintura.
Finalmente con sus manos separó la vieja ciudad****** del continente tomándola por la grieta cavada en el tajo en medio de las olas gigantescas y una tormenta de sonido ensordecedora salía de la boca oscura, aterradora y la sangre de sus manos tiñó el río y entró por los arroyos y coaguló en las playas
Avanzó sobre la vieja estación en ruinas******* y comenzó a golpear con el puño la gran torta de merengue******** en medio del vacío de la muerte y de la velocidad de la depravada avenida y caían las piedras blancas y los ornamentos mientras golpeaba como un martillo hasta que cayeron sus manos astilladas entre las piedras
Como un boxeador anonadado miró sus muñones que chorreaban, más que chorreaban se derretían como barro que se va licuando y sus gotas oscuras en el agua se volvían peces.
Otra vez miró al cielo, clamando y alejándose de la ciudad y todos (los que quedábamos) mirábamos aterrados desde la ladera del cerro.
De pronto se volvió y se lanzo abrazándolo todo.
Encendiéndose en una luz verde intensa que antes de que tocara los edificios, las construcciones cuando aún estaba suspendido en el aire tornóse púrpura y luego se expandió como un torrente iridiscente por las calles hasta el último rincón de la bella Italia de la villa de los dolores, del nuevo parís del bel vedere de la punta de rieles (con sus calles de constelaciones) y del paso del molino y, en fin, de toda Retrocedonia. y todo tomó un color tan intenso tan luminoso que nos encegueció. Como mirar el sol.

*ocurre en el Parque de los Aliados

**por la calle Centenario desde el Estadio Centenario rumbo al hipódromo de Maroñas

***Calle Juncal desde la Rambla sur a la Rambla Portuaria, tiene como eje la puerta de la Ciudadela.

****Torre de Antel, obturación de vidrio y fierro a la Estacion Central de Ferrocarriles de Montevideo.

*****Palacio Salvo, frente a la Plaza Independencia, edificio emblema del delirio.

******Ciudad Vieja, lugar donde se instaló la plaza fuerte, zona antigua y sepada de la ciudad por el tajo (que ocuparia la muralla)

*******Estación Central de Ferrocarriles de Montevideo.

********Torta de merengue: Palacio Legislativo




Wednesday, November 18, 2009

última entrevista al Niño Santo


Fui engendrado en un encuentro
de dinero e ignorancia.
Lo demás fueron cortinas con flores
y unas paredes celestes.

El guiso era folklore
que me alimentó sin ganas.

Era consultado sin saber hablar
y recibía una devoción parecida al amor.

Entre zanjas y personalidades
mi mano medía una mano.
Curaba y anestesiaba
consolando o matando
a quién más necesitaba.

Dicen que fui justo
pero no me acuerdo.

Un mediodía, antes de una penca
fulminé a un peligroso de un bostezo.
Cayó rodando y rodando aparecieron
unas monedas robadas.

Entonces me identificaron más bien mal
y me dieron más atribuciones
y me permitieron hacer, de todo,
lo que era incapaz.

Atribuí razones y anuncié pronta partida
a confusos puntos cardinales
y me perdí en la bruma matinal
dejando atrás cruces lustradas
y jesucristos sangrantes en la boca.

Pero aún las negras piedras del arroyo
seguían pidiendo mi vulgar consejo
y pude armar un altar con hojas secas
al búho blanco de la noche.

--

foto: templo en Paso Molino

Saturday, November 7, 2009

dos eras de locura colectiva


Después de dominar el ARTE
un niño murió de viejo.

La estética declaró la muerte
a las partes inútiles del cuerpo.

Los locos hablaron de venganzas
de unos elefantes, de ómnibus
purgantes, de unos bebés
cambiados por unas chapas.

¡Cómo pesaba el día!

Alguien quizo responder
a todas las preguntas
con una acción gigante:
rescatar territorios a los hielos.

Cuando Neptuno ya estaba convencido, ay
los polos divorciáronse
en curva, en breve y en cadena
y se terminó la totalidad del freón del mundo.

Bacterias nuevas pusieron huevos luminosos
bajo la dirección del patriotismo y de la ciencia
y bajo los acordes del inofensivo "banjo de la muerte"
comenzaba la Segunda Era
que padeció el mismo defecto de la Primera:
llamar la atención, el autobombo.

Apenas se aventuraron unas comparaciones curiosas
y las verdaderas dimensiones de algunas cosas
(vulgares mollejas ocultaban oro).

Una profecía hablaba de princesas guarras
y de monjas de taberna
y de venganzas ferroviarias
y de la Máquina de Resucitar.

De todo esto sólo ocurrió la mitad
de lo cual se estableció un proverbio:
"a madre joven hijo pigmeo".

Antiguas divas del teatro
reclamaron Persia por teléfono
y todos sus trescientos octillones
de cosas perdidas por el mundo.

--

foto: cerebro fotocopiado ampliado coloreado recortado pegado y recientemente desaparecido en basamento columna fachada biblioteca nacional 18 y Tristán.

Monday, October 26, 2009

mitoriental


Aquel estado de cosas se hubiera prolongado indefinidamente si no hubiera sido que una noche un acorazado alemán entró al puerto a toda máquina y con las luces apagadas. La ciudad se despertó con la presencia del inesperado huésped inquietante, aguardando que también se presentara toda la flota británica del Atlántico Sur para reanudar allí mismo la interrumpida batalla, como si se tratara de una pelea callejera iniciada en la esquina del otro boliche. Todo el mundo se volcó en la costa y cuando alguna columna de humo o alguna nube se elevaba en el horizonte, gritaban como en el hipódromo se grita el nombre de los caballos envueltos en la polvareda:
--¡Ahí vienen!
--¡Ahí vienen los ingleses!
Por suerte los ingleses no se presentaron, porque para un combate naval de aquella magnitud la bahía hubiera resultado tan apropiada como una bañera o una palangana. A la tarde, el ministro de Relaciones Exteriores se trasladó al barco a bordo de una chalana de la armada nacional. La cascarita de nuez se puso a dar vueltas alrededor del coloso con un mezquino picotear de remos en el agua mientras el ministro, un hombre voluminoso, autoritario (perfumado, como todo hombre público o de cierta notoriedad, por una leyenda de sadomasoquismo), gesticulaba parado en la proa del botecito, amenazando con una voz estentórea, un cigarro de hoja y una galera, al capitán del barco, a la tripulación y a toda la marina alemana.
Pocas horas después trascendió que el capitán había sido conminado por el ministro a abandonar las aguas jurisdiccionales en el plazo de veinticuatro horas y que, en respuesta, el barco había emplazado su artillería contra la ciudad. El pánico cundió en las calles, la gente se refugiaba en los sótanos e interminables caravanas de automóviles, camiones, carros, jardineras y bicicletas huían hacia el campo.
Papá y Mamá afrontaron fin con una dignididad ejemplar, Mamá frió las milanesas y preparó la ensalada de tomates, mientras Papá leía el diario en el patio. Yo estaba loco de la vida, el destino me deparaba la oportunidad de morir entre las ruinas de una ciudad bombardeada y estaba seguro de que aquellos premonitorios versos míos iban a llegar algún día a manos de Rosa. Además, estando el liceo muy cerca de la bahía (a cinco o seis cuadras de la playa Capurro), iba a ser destruido por los primeros cañonazos y aquel enojoso asunto del boletín de calificaciones podía darse por olvidado.
Me dormí esperando oír el inminente zumbido de los obuses sobre los techos en el silencio azul, pero amanecí en un mundo milagrosamente indemne, mirando la perpendicularidad de las paredes, el techo y la claraboya intactos, con el mismo desaliento de quien despierta de un grato sueño a las torpes realidades cotidianas.
Era domingo, un día luminoso porque en mi niñez nunca llovió en ningún domingo ni dejó de salir el sol. Esa mañana el patio tenía un aspecto tan acostumbrado que recordaba el de una casa después de un velorio, cuando ya se llevaron el cajón. Debía ser por aquella maceta con la begonia, tan fúnebre como esos pupitres que se colocan en los zaguanes en las casas de duelo y sobre los cuales la gente firma con solemnidad en grandes álbumes con tapas de letras doradas; debía ser que la normalidad es insoportable ante la muerte y las catástrofes.
Cuando empezaron las explosiones estábamos en casa de Abuelita. Mis tíos tomaban mate en el corredor cuando temblaron las paredes y los vidrios de las ventanas vibraron como si miles de libélulas agitaran sus alas contra ellos, como si fueran a volar en añicos.
Todo el vecindario salió a la calle despavorido, las mujeres lloraban abrazando a sus hijos más pequeños, las viejas rezaban y los hombres en camiseta y zapatillas (algunos en piyama) rescataban damajuanas de vino de las casitas que pronto serían reducidas a escombros.
La explosión había sido para el lado del mar, seguramente en lo que había sido el liceo no quedaba ladrillo sobre ladrillo: tuve ganas de ponerme a gritar de entusiasmo. Después, las explosiones se sucedieron, la tierra temblaba mientras los vecinos se abrazaban con sus seres queridos bebiendo vino por los picos de las damajunas y pensando seguramente que morir al aire libre es mejor que morir bajo techo.
Mis tíos seguían tomando mate en el corredor, bajo el alero de tejas, que para peor eran francesas, que en cualquier momento iba a caer sobre ellos, sepultándolos.
Con las primeras sombras de la noche cesó el bombardeo, sólo quedó el resplandor sangriento de los incendios lejanos y una enorme columna de humo más negra que el cielo nocturno elevándose de los barrios arrasados.
Volvimos a casa por la avenida Suárez rumbo a las tristes calles de Arroyo Seco. Ni vi ningún derrumbe, ningún cráter abierto por las explosiones de las bombas, ningún cadáver. Era una noche de fines de primavera y en las quintas y los jardines habían empezado a florecer los jazmines del Cabo.
Pasada la confusión de los primeros momentos se fue aclarando todo; me quedé escuchando los informativos hasta muy tarde esperando que anunciaran que, por lo menos, además del acorazado había sido volado el edificio del liceo, pero al otro día tuve que resignarme a entregarle al viejo el boletín de calificaciones.

Anderssen Banchero
Las orillas del mundo

Sunday, October 18, 2009

Lo que no te conté



con este preciado mito
inauguramos un hito
que todo oriental bien nacido
debe tener aprendido

seguro el montevideano
en el acuerdo o disgusto
va encontrar cierto sabor
al paisaje cotidiano
de una angustia lejana
que no sabe a donde ir
una promesa arcana
que nunca va a parir

viajará entonces marchita
por los campos de la patria
buscando mano bendita
que alumbre con su destello
desde el sueño, y ese anhelo
ya no deje sucumbir.

En esa etapa está frito
nuestro querido oriental,
navega en la espectativa
del angustiante deseo
encontrar los viejos trillos
que con telurico sino
marquen rumbo de un destino.

Pero el destino es abierto
y así entendieron los tipos
que con su impronta tallaron
sin prejuicios, con tesón
epopeyas de ilusión
haciendo senderos propios
sobre los campos vastísimos
de la indeterminación.

quien crea ver el futuro
en diseños de escritorio
va derechito al velorio
de la vanidad o la nada
no hay hechizos de hada
ni caminos al Dorado
el tesoro tan preciado
guarda la revelación
de aquellos que echan el resto
amasando con pasión
la arcilla que constituye
su propia imaginación.

Me parece...
fin

(ah, el mito es eduardo mateo)
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Carlitos (min 2:46 al 5:30)


Se dice que Carlitos tiene
un dulce para ti
mil noches del señor
que mira por el hueco
donde se infiltró un pez
cariñosamente diez
por ser la primera vez.

El pez le dijo al hombre mudo
cariño que no puedo más
le dijo de pasear desnudos
por los puentes de la ciudad.

Le dijo que Carlitos es mundo
con puertas hacia el mar
que un día al despertar
pudo ver la sonrisa
de una bonita mujer
cariñosamente diez
por ser la primera vez

Mujer que andas por esta vida
dime si tú nos has visto al pez
aquél que por cariños brilla
de alguno que ha creído en él
.


Nombre de bienes (minuto 5:31 al final)

Guarda con el nombre de los bienes
lleva arco y flecha el querubín
y pasiones con mirar inerte
merodeando al alba por ahí

al nombre azul
de un bien que viene
casi que un blue
muy suave y tenue

ojo miren que sabe el abuso
del calor de amores para dar
dominante intrépido e intruso
no se sabe cuándo el va a entrar

mírenlo volar por el sendero
como un señor del tiempo
bien vestido y bien de nuevo
saludenló...

Lo Dedo Negro(inicio al minuto 2:44)

lo que no te conté Negro de lo dedo que yo tengo
lo dedo que yo tengo Negro no se ven
porque al anochecer y en un cuarto todo oscuro y lleno
lo dedo de lo negro viejo no se ven
vamo a prenderle vela a lo negro no le muestres el dedo
de la mano negrone negro de luna, negro de amor

lo que no te conté Negro y ahora que me acuerdo
tata el papá más viejo voló volando abuelo voló
porque el rey de lo negro dicen que tiene gran corazón
de la mano lo dedo negro que van tocando el tambor
y una luna muy blanca que trae un llanto negro menor
en la plata de luna Negro en la cuna muy dormilón

Sunday, October 4, 2009

eterna muerte del faraón


En su tallada cámara se despide del mundo
el faraón adolescente.
Este fue el primer antecedente
de viajar en ascensor, hacia arriba.

En el oscuro interior de la pirámide
el más allá tiene forma de banco en piedra
y sólo él lo sabe.
Entonces parece aliviado el faraón
al apagarse la vela.

Y ya nadie puede ver cómo sonríe
acomodando la divina estopa nueva
que sustituye todo su organismo
distribuido en ánforas de oro
y gatos vaciados
en posición de esfinge.

Kilómetros de piedra lo separan del día
y de los mejores deseos de su pueblo
que observa con veneración
el saludo de manos con Osiris
única forma del chacal manifestarle aprecio.

Entre el presente y el libro
de los muertos hay unión
(así como entre el chacal y el día)
y rechazo simultáneos:
ambos cambian de lugar
en una línea temporal
provista de dos puntas de flecha
talladas en piedra por el sueño.

La historia de su dinastía es bifurcación
y son tenaces dos cabezas de serpiente una
huyendo de la otra, sin reconocerse
sin reconocer deformación alguna
como una criatura cortada al medio por una guillotina
de lenguaje y espejo.

En la última luz leyó el joven faraón
un poema jeroglífico donde todos los dibujos
tenían idéntica raíz: el cuerpo del faraón.
Entonces la historia de su dinastía
y su comprensión morían con él.
El poema no hablaba de misterios
ni se ramificaba en opciones
sino que era una claridad
el calor del sol
la aurora.

Sacrificados todos sus esclavos
enterrados vivos, quemados, barridos
en cenizas por el viento del tiempo
los analfabetos no necesitaron leer para comprender
el incalculable valor de su tarea:
la construcción de una tumba y morir
como los grandes hombres
como hormigas.

El reflejo del sol
sobre las inclinadas paredes
atravesaba el mar rojo y el negro
y el blanco y el muerto
porque el vértice de la pirámide partía en cuatro
al único rayo cenital del mediodía
distribuyéndolo (sin pérdida, sin egoísmo)
por todas las sombras de las dunas
iluminando la noche para hacerla oscura
mientras otros esclavos seguían trayendo papiro
donde empezaban a escribir a ciegas
la historia del faraón
que iba a volver a morir
dentro de mil quinientos años
al coincidir escarabajos con estrellas.

(En la cresta de la duna
el escarabajo pone un huevo
en forma de sarcófago).

--

foto arriba: detalle de AlfAlfA en mural en Eduardo Acevedo y Maldonado

fotos abajo: mural completo

--











Friday, September 25, 2009

trozos de fragmentos




Iba caminando por la vereda de una calle de Paraísos,
atribulado por las cosas que iban a pasar
cuando cayo una roca en su cabeza
y se acabó la tribulación.

(No, de vuelta)

Una vereda con Fresnos,
una calle ignota,
una ciudad idiota.
Angustiado por todas las cosas que angustian: dinero, amor, hijos, incertidumbre.
Y una mas: la ciudad.
Un rayo cayó sobre su cabeza
y se acabó la angustia.

(Imposible, vamos)

Una vereda sin árboles, un cielo sin pájaros
un zoológico sin elefantes, un velorio sin deudos.
La nada iba ganando los vacíos de su alma.
Un avión cayó a sus pies con estruendo.
Setiembre explotaba.

(Muy bien, se edita.)

La novia lloraba en el altar.
Una vez mas el novio no había llegado.
Una vez mas la vergüenza y el desamparo.
Entonces la mamá que dice:
- Viste yo te dije que no te convenía.
Un planeta cayo sobre la iglesia.

(Muy bueno, editenlo así.)

Lo que te digo es que la vida no tiene porque tener sentido
puede ser una cosa que esta ahí y que hay que pasar
como cruzar la calle, como cruzar un arroyo
como la luz del sol o la oscuridad de la noche.
Como algo que te pasa y basta
como una enfermedad, como un placer
y nada más,no tiene mas vuelta.

(Eso no, es muy idiota.)



Como?
Yo no entiendo como me decís que hay que ver el proyecto.
El proyecto no importa. Lo que es mala es la idea.
Es decir, la idea de un campo de concentración es mala en sí.
No importa si va a ser con salas climatizadas,con piscina y tv color.
Una vía rápida, es una mierda y mas del aeropuerto decarrasco hasta el puerto.
Una gran frontera partiendo al medio la ciudad.
Una barrera mas impermeable que Avenida Italia.
Bloqueando los barrios, la vida, la sangre de la ciudad.
Es una porquería. Aunque fuera toda subterranea (así molestaría menos).
Para que queres una vía rápida? Para que se necesita? Rapidez, para el auto? Rapidez para aislarse de lo que pasa? Rapidez para ganar mas dinero? Rapidez para reventarse los cuernos contra una columna?
Sabés qué: hoy demorás 20 minutos o media hora a lo sumo, te parece mucho?
Es Vanidad y Destrucción. Nada más.
No el transporte de carga, no. Ese va por el anillo perimetral.
Lo que se necesita es un buen transporte colectivo.
Pero además estimulas la utopia de la ciudad jardin, el ghetto. No, no. Están locos.
Lo que?
Claro esos barrios homogeneos y monofuncionales son el ámbito del despojo y del crimen.
Equilibrio, seguro, equilibrio de usos, diversidad de funciones, eso es lo que mutila la via rápida.
Claro, siguen estimulando que la ciudad prosiga horadándose como un queso. La gente se va.
Pero los huecos, se llenan de mierda.
Ah, y te aviso que quieren ensanchar Bvar. Artigas, dicen que hay embotellamientos, JA!Embotellamientos de 3 minutos.
Son Patéticos.
Patéticos.
Alguien debería hacer algo.
Alguien!!!...
Alguien donde estas?
Si, son meteoritos de Dinero
botados a la nada
que ahora se dirigen hacia acá.


Wednesday, September 16, 2009

Gris (Epílogo)





Poco puede agregarse a lo relatado.
Quisieron las circunstancias que Aníbal, que por amor del
abuelo y el padre a la lejana Cártago llamabase el
prot.agonista, una hora despues aproximadamente, de
abandonar el bar donde comiera su fainá, bebiera su agua y
fumara sus cigarrillos continuando a todas luces con su
oscuro errabundeo por las calles, fuese atropellado al cruzar
un semáforo con la luz verde.
Un camión de carga, cree la policía técnica que por la falta
de descanso del conductor, no percibió el cambio de color
del pequeño circulo de verde a ambar y luego rojo, quizás un
pestañeo cediendo a los demonios del cansancio, y acabó
arrollando al bueno de Aníbal.
Y vino a ser uno de los polícias, el que llegó primero al lugar,
con su ovejero alemán, un lejano amigo de mi infancia: "El
Duro", quien me aproximara esta historia que ahora estoy
un poco relatando y otro tejiendo.
A los pocos días del suceso, encotrandome en el boliche al
que concurro por lo menos los jueves de tardecita, nos
encontramos y luego de los abrazos y preguntas de rigor por las
familias, amigos, me dijo:
- Bo junta, mirá
y sacó un par de papeles doblados
- Que es eso?
- Quedó tirado en la calle la otra noche que atropellaron a un
tipo. La verdad es que no sé porque los guardé. Al final se
me ocurrió que a vos te podían interesar.
- A ver dejame ver.
Uno de los papeles doblados de tiempo atrás (negruzcos en
los bordes del doblez) tenía un membrete de la
Administración de Ferrocarriles, que supongo era el lugar de
trabajo de Aníbal. Parecía una suerte de agenda, un raconto
de lo que iba a hacer Anibal posiblemente el día que murió y
que ya fuera relatado en la primera parte de narración.
El otro, también doblado de mucho tiempo atrás, con una
letra particularmente abstrusa, dificil, no lo pude descifrar de
inmediato.
Luego de la conversa larga con la barra, le dí un abrazo al
Duro y le dije: "despues te cuento".
Llegado que hube a mi morada, me aboque a descifrar con
ahínco el manuscrito, que a propósito parecía querer
dificultar mi lectura, con ganchos, abreviaciones, tachaduras
y correcciones. Sin embargo cotejando los dos textos e
ingeniandome para entender llegué a descifrar esto que
presento a ustedes ahora.
Lo hago porque me llama la atención el apasionamiento de
este funcionario de una institución en vias de extinción. Y
también el tono meloso, casi cursi por momentos (sobre todo
al principio).
Y otros con vibraciones Whitmanianas.
En fin, me pareció interesante para aproximarse, digamos, por el lado felino.



"gruñido
quiero tus garras rasgando mi piel,

quiero tu pelaje lustroso brillando al sol
y tu carrera veloz en la pradera
atrapando violentísima al venado
clavandote en sus cuartos traseros,
haciendolo caer
hundiendo tus colmillos en su garganta
y después de esa danza maravillosa
compartir la carne caliente y fresca conmigo
morder, cortar, abrirnos paso entre las visceras y los huesos
al alimento palpitante e inocente.
y sentir tu zarpa pesada y cálida, ensangrentada, en mi
pecho
y tu boca roja comiendo de la mia
chocando los dientes
en el brindis famélico y salvaje
(oh, esos magníficos dientes felinos)
Y así nos tejemos en la urdimbre de la vida
asi nos hundimos en la noche de los tiempos
asi buscas que el ancla se afirme, abriendose paso
en tus entrañas
moviendo rítmica, precisamente tus caderas
sobre las mías
goteando saliva y sangre en mi hocico y en mi boca
y escucho bajo las estrellas
en el enjambre de besos, lenguas y labios
la música primigenia de tu voz
de tu gemir agudo y penetrante
hechizando gozosa las profundidades
de mi mente,
empapada de tí.
hasta que caes agotada a licuarte
Leona
a mi abrazo, crepitante,
agitada, exhudante de fluidos
exhultante de sonrisas,
destellantes los ojos
de tanto conjugar
el verbo amar en la carne"

..................................................................................

Y nada Naturaleza Humana de Michael Jackson (in memorian)
que es medio melosa tambien, Versión Miles








Monday, September 7, 2009

Gris (parte III)



"...porque es asi la oscuridad
donde encuentras ángeles en la ciudad
donde encuentras santos, martires y biblias..."
Mandrake



- Es una hija de siete mil putas.
- Calmate Javier, ya lo sabíamos, no?
- Si, pero esto es demasiado. Y todavía la carta del tipo, dice todo, donde se encontraban, los dias, desde cuando. Y el infeliz confiesa como la quiere.
- Ahora la tenés en tus manos, bebé. Ya la podés dejar.
- Te dije que no, amor. Yo no quiero que ella se quede con Andresito. Además no me da la guita, no. Eso es imposible. Ya debe haber roto la carta, además.
- Pero, ¿no era lo que querías? No entiendo..., ¿y yo?
- Aguantá, ahora te llamo. Ya salió.
- Javier!

Había estacionado en la otra esquina en la perpendicular que moría en su casa, cuando vió abrirse la puerta arrancó con fuerza contenida.
Hubiera querido tener más bronca.
Doce años con María. Bien. Buenos momentos. Todo bien montado. El noviazgo fué animado, no le parecía que diferente a los de sus amigos. O de novias que había tenido antes.
Buen sexo, sí, y mejor que con las anteriores (hasta le daba miedo, por momentos). Muchos amigos, sí. Vacaciones, sí.
Y el casamiento, el corolario lógico, luego de terminada su carrera de Doctor en Medicina.
Sí claro que la quería, siempre la quiso, mucho. Aún cuando tuvo alguna otra relación pasajera, contingente , con compañeras de estudio, de los hospitales y ahora esta nurse, con la que había hablado.
Simpático, inteligente, buen estudiante, y hasta con actividad gremial; además de fiestero y cantor; tenía ángel, claro.
Tampoco la pátina de convicciones de aquella época, se había diluido.
Aunque sí lo que entendía por una pareja, o "la mujer de su vida". Por lo menos lo que había logrado concretar de eso.
En el resto de las cosas, la pasión se había atenuado, aunque no la alineación con mas o menos los mismos intereses y hasta ideas políticas.
Y habían surgido otras necesidades y compromisos económicos, profesionales, un hijo; que habían desplazado a las otras preocupaciones abstractas, más lejanas. Pero seguían presentes en el menú.
Finalmente la lluvia lenta pero implacable del tiempo, la rutina; erosionó lo más tangible, la intesidad sexual y la cordialidad que compartían con María. Antes no había reproches, no habían gritos, o desplantes, aún en situaciones difíciles. Ahora sí. Ahora, y desde dos años atrás.
Se intensificaron, concomitantemente, las contingencias hasta Raquel, la nurse, jovencita, con la que compartía esa pasión alentada por la lejanía, con, de, por, María.
Y miraba al tipo que salía de su casa.

María, Maryam aparecía en el Corán , e Isa ibn Maryam (Jesús hijo de María) su hijo, que no es Dios allí, es un gran profeta. Y María, Maryam, (a quien corresponde una surá o capitulo entero del texto sagrado), también es virgen en el Corán; pensó extrañamente luego de cerrar la puerta. Al levantar la vista vio el auto que se comenzaba a mover dese la calle que salía perpendicular a la puerta. Desde arriba del repechito, comenzaba a bajar, con el motor encendido y las luces apagadas, en la noche ya.
(Pasó como un rayo, con un zumbido fuerte, la imagen del gran Saladino, con su favorita, abisinia, etíope, negra, hermosísima, entre las sedas y almohadones y alfombras y fuentes).
Como si cayera ahora en los extremos que había pasado. Se le aflojaron las piernas.
Pensó en el Misericordioso, el Compasivo, Dios. ¿Qué se le había revelado con María? ¿Porque esa felicidad? limitada, acotada, encorsetada, como ninguneada. Se le estaba dejando comer de a pedacitos, como los animales del zoologico, a través de la reja, prueban, pero no pueden alcanzar todo.
Los pensamientos, las ideas, pasaban rápido, muy a prisa por la cabeza, sin detenerse, como un torrente incontenible.
Sentía el puño de la angustia crecer en la garganta. Aceprax. Y se llevó dos miligramos bajo la lengua.
-Me falta algo, ¿que es?,
Lo buscó en el piso.
No se daba cuenta de qué.
Prendió otro cigarro.
El auto seguia bajando, pero él no lo miraba ya, casi.
Levantó la vista del piso y vió, bajo las luces de Sodio, amarillentas, una cabina telefónica roja, de madera con vidrios, prismática, brillante, como de una película. Y el teléfono negro. Alguien hablaba adentro, iluminado por una luz blanca.
Más allá, en la otra cuadra, otra cabina igual y enfrente tambien.
No podía distinguir a la persona, su cuerpo, sus rasgos.
Trrriiiiinnngggg, Trrriiiiinnnnnnggggg!!!!!!!!!!!
Su celular tenía el mismo timbre que los viejos télefonos.
Atendió.
-¿Que haces pá?
- ¿Cómo andás Alejandro?, dijo extrañado.
- Bien, mañana voy por tu casa, ¿te parece?.
- Si claro, pero tu hermana viene el viernes.
- Claro papá, viernes es mañana, ¿qué te pasa?
- Nada, nada, dale, nos vemos, un beso.
- Chau, un beso, pá.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, estaba convencido de que era miércoles.
La persona dentro de la cabina, hacía gestos cada vez mas vehementes, parecían similares los de las otras dos cabinas que veía también.
Tengo que ir a comer algo. ¿Donde habrá un boliche, en este barrio cajetilla?
La pastilla diluida bajo la lengua comenzó a aflojar el puño en la garganta.
Miró hacia atrás para ver que pasaba en la primera cabina roja.
Y vió que el auto seguía acercandose,
- Ahhhh, es el auto que estaba en lo de María.
Triiinnng!!!!, el celular en la mano.
Un mensaje de María.
Leyó: "estás bien, amor, te calmaste? despues vamos a hablar por favor cuidate mucho para mí."
- Andá a la puta que te parió, a la putísima madre que te parió, le salió, medio fuerte, pero sin gritar.
Las lágrimas apretaron de nuevo y rodaron y se secó los mocos.
Al ver el auto de nuevo, fantasmal, siguiendolo, pensó y buscó, se palpó el abrigo, los bolsillos del pantalón, de la camisa.
No lo había traído, no sé daba cuenta de que, pero no lo habia traído.
Bajó a la calle y miró al auto que prendió las luces.
Creyó reconocer a Javier al volante y acelerando.
Su cara le pareció mas familiar, como de un político.
Pero encandilado por las luces, se tapó la cara y cayó de vuelta a la vereda, mareado.
El auto siguió.
- ¿Que quiere este tipo?
Apoyado en un árbol, se levantó.
Vio la plaza, con sus cuatro cabinas telefónicas en cada esquina y unas luces para peatones muy bonitas, arboles altos, Araucarias, Tipas, algún Eucaliptus, bancos verdes, unas palmeras, una estatua. Ahora hablaban otras personas en las cabinas. Eran negras y todas gesticulaban mucho.
Un boliche en diagonal. Se encaminó.
Pero caminaba y la diagonal se estiraba, el boliche no se acercaba, no se alejaba, pero se iba estirando, plasticamente, como siguiendo el tenor de la humedad que iba aumentando con la noche.
Por fin comenzó a llegar, entre la bruma mojada.
Y del bar, salían dos personas con ojos grandes, redondos y los trajes brillantes, mojados. Con sombreros, raros. Y salía humo, gris o azulado.
Entró, con su cigarro prendido.
- ¿Que quiere? le pregunto el hombre que estaba en la caja.
No podía distinguir bien si había mas gente.
-Estamos por cerrar, le dijo el tipo.
- ¿Tiene algo para comer?
- Queda fainá
- Bien, dos de orillo y una mineral.
Sacó el celular.
Escribió a María:
Mañana te llamo.


Monday, August 31, 2009

Gris (parte II)




"A donde va el buey que no are
responde con prontitud
si no tenís la contesta
preparate el ataúd"
"El Albertío", Violeta Parra

Pero con la pitada profunda vino el mareo, que se hizo vahído y ceder las piernas y perder conciencia.
El cuerpo helado, en el aterrador mar negro de inmensas olas que no veía, las manos ateridas hundidas como garras en el salvavidas, en el caos del viento y la lluvia sin cielo y relámpagos ensordecedores y rayos salvajes que hendían la oscuridad y alumbraban la espantosa escena.
Pero el frío cedía y el calor arropaba el cuerpo y la garganta seca y la luz en las calles despojadas, polvorientas de cierto pueblo del norte, a lo mejor Tambores o en la única calle triste de La Hilera, una hilera de casitas no muy lejos del rio Tacuarembó (y del triste villorio de Montevideo Chico), cerca de unas lagunas, de cierta estancia donde un jinete capataz, elegía capinchos machos con la mira de su rifle, para saciar el apetito de los patrones. O él mismo con los moretones en el hombro niño, de los culatazos del rifle, de dispararle a las perdices cerca del Arroyo Malo.
Y de ahí por el rio Negro iba pasando San Gregorio y pasando aún el Paso de los Toros a las felices, combativas, vibrantes y antiguas tarariras en la desembocadura del Salsipuedes.
Y el vuelo caprichoso veía de pronto el asesinato sórdido de Urquiza a manos de los cuchilleros de Lopez Jordan, en su mansión fastuosa del Entre Rios.
A un helado pasaje por Carreta Quemada o por el lino florecido de "Mundo Azul", en el Fusca.
A cierto chasque galopante que llevaba un mensaje de Andresito (desde las cercanías del Palmar de San Borja) a Artigas (en las cercanías de Tacuarembó); asesinado en los montes de las quebradas del arroyo Lunarejo en el fondo de la Cuchilla Negra*.
A las ruinas de las Misiones que lo conmovian en su mineral decadencia (más cercanas las de San Miguel).
A los alegres viajes en los Tranvías de Asunción que habían sido de Montevideo.
Y finalmente a los primeros encuentros clandestinos con María, que produjeron aquel escrito,

"Será mejor que no te muevas
del remanso cálido, cómodo, de tus días.
El único confort que puedo darte
es hundirme en tus entrañas dulces.
Solo fiel a mi desidia."

Pero, nada le interesaba mas que estar en ella.
En su cuerpo y su palabra.
Extrañamente no se cansaba de sus olores, ni de sus gustos, ni de su compañía.
Volvió atormentado a los ojos verdes, los bucles oscuros y la voz de María que lo llamaban, cerca de su cara.
Volvió.
-¿Vos estas loco?
Hizo un esfuerzo, pero no le salía la voz.
No comía desde las 8 de la mañana, todo el dia dando vueltas por ese barrio.
-Ahora levantate y andate que Javier tuvo un llamado. Despues hablamos.
Le salió un hilo de voz,
- yo te amo María, no puedo más.. .
- Callate, que está mi hijo, despues hablamos. Sé un poco racional.
- Le dí una carta a tu marido.
- Si, ya la ví, pero él no la leyó. Tuvo un llamado de urgencia, por suerte.
...
- Además, ya la rompí. Andate, por favor, si me querés, andate.
Tomó el vaso de agua que le ofrecía María.
Miró detenidamente el hogar, la mesa petisa con los adornos -en particular el caballo colorido de madera-, el hogar y la leña, el cómodo sofá de tres cuerpos en que descansaba su cuerpo que ya se levantaba, la mesa más allá, de madera oscura y sobria.
Los cuadros en la pared, todos originales, oscuros, salvo una lámina, El beso de Klimt.
Pasando el hall de entrada, el escritorio y el pibe jugando en la computadora.
- Nunca vamos a estar juntos, le dijo, mirandola a los ojos.
Se puso el abrigo y la gorra y pensó en darle un beso, en hundirse en su boca.
Pero no, se dirigió a la puerta sin mirarla.
-Adios.
No contestó, salió y cerró la puerta.

Medio mareado todavía, veía un auto estacionado en la esquina, que tenía algo familiar.

*Nota del autor: un pequeño relato existe al respecto.