y luego la saga completa (escrita hasta ahora) de El Aliado, a los efectos de realizar el contrapunto con el video que se cuelga en breve.
Panteon de sueños
Ciudad bastarda
ya nadie te canta
dulce panteon de sueños
macachines dulces crecen en tu abandono.
Los caminantes miramos asombrados
tanta pasión
tanto desquicio
tantas lágrimas y trabajos tallados en tus paredes.
Los que cantamos tu muerte
los que velamos tus restos en silencio
queremos sentir tu garra
aprentando la garganta
desmintiendo nuestra letanía.
Buscamos culpables,
necesitamos culpables,
entonces invocamos a los espíritus
y danzamos a Ogúm o a Iemanjá
a San Felipe y Santiago
ofrecemos sacrificios innobles
lloramos Jesus te ama.
-----------------------------------------------------------------------------------
El Aliado I
El sol no brilla en Precariópolis quizá no vuelva a ocurrir. La criatura asoma su fétida cabeza de espanto desde las hondas carnes de la tierra a la superficie no menos corrupta, tirando dos araucarias gigantescas*, antes de terminar de sacar sus hombros afuera. Su profunda queja ensordece las almas atribuladas de niños y mujeres que pasean, bah ya corren, con el corazón en la boca y la boca ahogada por la angustia y el grito, en el parque. Un mendigo, un desterrado, un sucio y meado mira mientras arma su cigarrillo y murmura: El Aliado
El Aliado II
El Aliado caminaba lentamente manteniéndose x momentos casi totalmente afuera de la superficie y por momentos hundido en la tierra hasta quedar solo con la cabeza afuera de las calles, avenidas y plazas de Precariópolis**. Por donde pasaba quedaba el rastro de humores fétidos, pero también se desprendían cosas de su cabellera, (formada x largas tiras o cintas o cilindros flexibles como masas de jugar, de colores verdes tornasolados o negros) al tocar el piso esas masas viscosas devenían en niños la mayoría de las veces, también en perros o en gaviotas. Los niños eran tomados inmediatamente por las mujeres jóvenes que eran parte de la multitud que poco a poco comenzó a seguirlo. Digamos que la mayoría huían aterrorizados por su figura, por sus aromas de ultratumba o por los alaridos que lanzaba de vez en cuando hacia los cielos de plomo, como exigiéndole a Dios o al universo en un angustioso y exiguo discurso. Entonces, los que le seguían eran la escoria, los que no tenían otra cosa que seguir y menos una esperanza o una utopía. Eran las víctimas de las utopías. Las lágrimas de El Aliado eran casi permanentes y al mojar la tierra, el pasto se volvía algo más verde y la tierra se aliviaba. Y el alivio llegaba también para las personas que se mojaban. Los niños se divertían bajo esa lluvia de pesadas lágrimas saladas y su alegría se volvía más contagiosa. Sin embargo yo, siendo parte de esa multitud, sentía cierta ajenidad, molesta, como si hubiera algo que me inquietara y no pudiera disfrutar del todo de la alegría de esos niños y de esa conmoción absoluta que se desplazaba por las calles. Porque no tenía la certeza de que todos estuviéramos experimentando lo mismo y por otra cosa … Y entonces esa espina se fue materializando en una pregunta por negación, por absurdo. Si estábamos con El Aliado, ¿habría un otro, El Adversario?
El Aliado III
Oh, San Felipe y Santiago luego Muy Fiel y Reconquistadora ahora Precariópolis al pie del Monte (que te entregó su nombre). Perla del Finisterre, atalaya de Sansueña, nunca jamás del Nunca Jamás. Conmovida estas en tu decadente inquietud. Tus poetas casi han muerto, tus cantores están mudos, tus muchachas ya no ríen. Sólo el sordo volar de la bolsa, el loco viaje del nylon, el canto de algún gorrión se yerguen sobre los edificios que has parido para tu vanagloria. Y las copas altas de tus árboles te ocultan un poco tus propias heridas tus propias escaras de la quietud mortal.
Conmovida estás por los afanosos pasos de este príncipe que te recorre inquieto. Ángel informe de oscuro semblante (como todo hijo de la tierra), porte nauseabundo e inabarcable y luz en los ojos para que los sometidos vean.
que quedará de tí!! que será de nosotros!!
El Aliado IV
La furia de El Aliado era devastadora toda Retrocedonia temblaba. Su melena se sacudía a un lado y otro con violencia golpeando con fuerza en el tajo***, con lo que fuera. Tomó primero la torre vidriada**** y la hendió como una daga.
Y la sostuvo como hacen los que carnean las ovejas (dejando un ratito el cuchillo en la yugular, sintiendo el temblor, el vacilar de la vida comenzar por la punta y en el desliz del filo y de la lana que se tiñe de rojo y se traslada al cabo, a la mano al cuerpo y al alma mientras la pata loca se sacude aferrándose al aire desesperado.
Con un carguero gigantesco tiró la puerta de la muralla y los edificios que daban a la plaza, volaban palmeras y voló finalmente el Salvo (aún se pueden ver los cuatro reactores y la punta de la nave en la isla de Flores)*****. El agua de la bahía le daba a la cintura.
Finalmente con sus manos separó la vieja ciudad****** del continente tomándola por la grieta cavada en el tajo en medio de las olas gigantescas y una tormenta de sonido ensordecedora salía de la boca oscura, aterradora y la sangre de sus manos tiñó el río y entró por los arroyos y coaguló en las playas
Avanzó sobre la vieja estación en ruinas******* y comenzó a golpear con el puño la gran torta de merengue******** en medio del vacío de la muerte y de la velocidad de la depravada avenida y caían las piedras blancas y los ornamentos mientras golpeaba como un martillo hasta que cayeron sus manos astilladas entre las piedras
Como un boxeador anonadado miró sus muñones que chorreaban, más que chorreaban se derretían como barro que se va licuando y sus gotas oscuras en el agua se volvían peces.
Otra vez miró al cielo, clamando y alejándose de la ciudad y todos (los que quedábamos) mirábamos aterrados desde la ladera del cerro.
De pronto se volvió y se lanzo abrazándolo todo.
Encendiéndose en una luz verde intensa que antes de que tocara los edificios, las construcciones cuando aún estaba suspendido en el aire tornóse púrpura y luego se expandió como un torrente iridiscente por las calles hasta el último rincón de la bella Italia de la villa de los dolores, del nuevo parís del bel vedere de la punta de rieles (con sus calles de constelaciones) y del paso del molino y, en fin, de toda Retrocedonia. y todo tomó un color tan intenso tan luminoso que nos encegueció. Como mirar el sol.
*ocurre en el Parque de los Aliados
**por la calle Centenario desde el Estadio Centenario rumbo al hipódromo de Maroñas
***Calle Juncal desde la Rambla sur a la Rambla Portuaria, tiene como eje la puerta de la Ciudadela.
****Torre de Antel, obturación de vidrio y fierro a la Estacion Central de Ferrocarriles de Montevideo.
*****Palacio Salvo, frente a la Plaza Independencia, edificio emblema del delirio.
******Ciudad Vieja, lugar donde se instaló la plaza fuerte, zona antigua y sepada de la ciudad por el tajo (que ocuparia la muralla)
*******Estación Central de Ferrocarriles de Montevideo.
********Torta de merengue: Palacio Legislativo
















