Showing posts with label astllr. Show all posts
Showing posts with label astllr. Show all posts

Sunday, October 4, 2009

eterna muerte del faraón


En su tallada cámara se despide del mundo
el faraón adolescente.
Este fue el primer antecedente
de viajar en ascensor, hacia arriba.

En el oscuro interior de la pirámide
el más allá tiene forma de banco en piedra
y sólo él lo sabe.
Entonces parece aliviado el faraón
al apagarse la vela.

Y ya nadie puede ver cómo sonríe
acomodando la divina estopa nueva
que sustituye todo su organismo
distribuido en ánforas de oro
y gatos vaciados
en posición de esfinge.

Kilómetros de piedra lo separan del día
y de los mejores deseos de su pueblo
que observa con veneración
el saludo de manos con Osiris
única forma del chacal manifestarle aprecio.

Entre el presente y el libro
de los muertos hay unión
(así como entre el chacal y el día)
y rechazo simultáneos:
ambos cambian de lugar
en una línea temporal
provista de dos puntas de flecha
talladas en piedra por el sueño.

La historia de su dinastía es bifurcación
y son tenaces dos cabezas de serpiente una
huyendo de la otra, sin reconocerse
sin reconocer deformación alguna
como una criatura cortada al medio por una guillotina
de lenguaje y espejo.

En la última luz leyó el joven faraón
un poema jeroglífico donde todos los dibujos
tenían idéntica raíz: el cuerpo del faraón.
Entonces la historia de su dinastía
y su comprensión morían con él.
El poema no hablaba de misterios
ni se ramificaba en opciones
sino que era una claridad
el calor del sol
la aurora.

Sacrificados todos sus esclavos
enterrados vivos, quemados, barridos
en cenizas por el viento del tiempo
los analfabetos no necesitaron leer para comprender
el incalculable valor de su tarea:
la construcción de una tumba y morir
como los grandes hombres
como hormigas.

El reflejo del sol
sobre las inclinadas paredes
atravesaba el mar rojo y el negro
y el blanco y el muerto
porque el vértice de la pirámide partía en cuatro
al único rayo cenital del mediodía
distribuyéndolo (sin pérdida, sin egoísmo)
por todas las sombras de las dunas
iluminando la noche para hacerla oscura
mientras otros esclavos seguían trayendo papiro
donde empezaban a escribir a ciegas
la historia del faraón
que iba a volver a morir
dentro de mil quinientos años
al coincidir escarabajos con estrellas.

(En la cresta de la duna
el escarabajo pone un huevo
en forma de sarcófago).

--

foto arriba: detalle de AlfAlfA en mural en Eduardo Acevedo y Maldonado

fotos abajo: mural completo

--











Friday, August 21, 2009

Poder, corrupción y mentiras



En la edad del consentimiento
lo bancamos todo
en este pueblo
número 586

Tu cara silente
ultraviolenta del éxtasis

Y yo solo

Solo

Los amores vigilantes
tan lejos del beso
a esta hora de la noche

Ah, el paraíso era así
promesas rotas

Y mi estilo de vida es así
bizarro triángulo del día

Todo cuenta
hasta lo más pequeño
en estado de confusa nación

los ladrones nos quieren
ladrones como nosotros.

El triángulo bizarro
y la fe sin nombre
en un lugar solitario
sin procesión ni dolor.

En la playa de la soledad de esta noche de crimen.

Ladrones como nosotros.

¡Arrepiéntete mundo!
Lo arruinaste todo
en un solo día
a todos, en todos lados.

Los tiempos cambian
como una avalancha.

Saturday, April 25, 2009

R E Z O P O R V O S


Me complace anunciar este momento perfecto.

Es un momento perfecto por varias razones, pero especialmente porque he sido inspirado para decir una plegaria gigantesca para todos Uds.
He sido despertado para desanudar esta plegaria, divinamente voraz, apocalípticamente sanadora para todos y cada uno de Uds., incluso para aquellos que no creen en el valor de la plegaria.

Por eso empiezo a rezar, exactamente ahora, al Dios de los Dioses, al Dios más allá de todos los Dioses, a la Novia de Dios, al Maestro de Dios, a la Diosa que inventó a Dios.



Querida Diosa, Tú que nunca matas sino que sólo cambias:

Rezo por que mis palabras exhuberantes, suaves y accidentales te impulsen a derramar bendiciones feroces sobre todo aquel que lea esta bendición.
Rezo por que les des lo que no saben que necesitan —no sólo los dones que creen que necesitan sino todos aquellos que siempre temieron incluso imaginar procurar.

Querida Diosa, próspera anarquista que quemas el paraíso hasta sus raíces:

Varios de los divinos camaleones ahí afuera ni siquiera saben que sus almas vivirán para siempre. Por lo tanto, por favor, usa tu magia cegadora para ayudarlos a ver que son todos ellos genios creadores y salvajes, demasiado grandes para sus propias personalidades.
Guíalos para que entiendan que son completamente distintos de lo que creen que son y mucho más interesantes de lo que puedan imaginarse.
Haz ilegal, inmoral, irrelevante, antipatriótico y completamente de mal gusto estar enamorados de cualquier cosa o persona que no sea buena para ellos.

Oh Diosa, Tú que nos das tanto amor y dolor juntos al punto de que nuestra moralidad está siempre al borde del colapso:

Te ruego eches un turbulento conjuro de amor que anule todas las ideas estúpidas, las malas decisiones y los condicionamientos desagradables que han maldecido a los virtuosos sabios y sexis.
Saca, prohíbe, aniquila y ríete hasta el olvido de todo mal de ojo, no importa cuánto tiempo lo hayan venido sufriendo aunque se hayan acostumbrado o hayan generado dependencia de su asquerosa compañía.
Por favor conjura un aura protectora a su alrededor para que puedan recibir una advertencia cada vez que estén por actuar y traer otra plaga o vudú a sus vidas en el futuro.

Querida Diosa, Dulce Diosa, astuto virus universal que no tenés puta opinión de nada:

Rezo por que ayudes a aquellos adictos del crecimiento personal a ser disciplinados lo suficiente como para volverse locos en el nombre de la creación, no la destrucción.
Rezo por que les enseñes la diferencia entre autocontrol opresivo y autocontrol liberador, por que despiertes en ellos el poder de hacer la mitad de lo correcto cuando sea imposible hacer la totalidad de lo correcto.
Levanta a la Mujer Salvaje que hay en ellos, incluso cuando sean hombres.
Y por favor dales pecados más originales, más grandes y mejores así como problemas más interesantes, más salvajes y más complejos.

Diosa Querida, Tú puta preñada que desprecias todo deseo mediocre:

Rezo por que inspires a todos los avivados compasivos que se unen en esta plegaria y hazlos amar a sus enemigos cada vez que sus amigos se conviertan en imbéciles.
Provócalos para entregar y desprenderse de todas aquellas cosas que poseen que les hacen creer que son mejores que todos los demás.
Muéstrales cuán divertido es jactarse de todo lo que no pueden hacer y todo lo que no pueden tener.

Por encima de todo, Diosa, lávales el cerebro con tu libertad para que nunca amen su propio dolor más que el dolor de los demás.

Querida Diosa, Tú hongo atómico sicodélico en el centro de nuestro cerebro:

Los seres humanos curiosamente divinos que están leyendo esta plegaria merecen todo lo que anhelan y mucho, mucho más.
Entonces, por favor, bendícelos con sueños lúcidos mientras estén bien despiertos y con sex toys a energía solar para que funcionen incluso en las oscuras aspiradoras que limpian sus alfombras mágicas, bendícelos con el tino suficiente para evitar los infiernos de otra gente, con su propio 0900 para que cualquiera tenga que pagar para hablar con ellos y bendícelos con un admirador secreto, no un stalker sicótico.

Querida Diosa, Tú ferozmente tierna, refugio asegurador, sentimiento sagrado y orgiástico que incluso ahora recorre todo nuestro cuerpo suave, tibio y animal:

Rezo por que proveas a todos del permiso para forzar, incluso quebrar toda regla, ley y tradición que los mantenga aparte de las cosas que aman.
Muéstrales cómo purgar deseos bienintencionados y superficiales que los distraen de sus deseos más osados, más dramáticos y más divinos.
Y enséñales que pueden tener todo lo que quieren si sólo lo piden de forma no egoísta.

Y ahora, Dios de Dioses, Dios detrás de todos los Dioses, Novia de Dios, Maestro de Dios, Diosa que inventó a Dios, llevo esta plegaria a su fin confiando en que, en este misterioso ahora, has empezado a cambiar a todos ahí afuera en la forma exacta en que lo han necesitado para expresar el código de sus almas.

Amen. Awomen. And glory halle-fucking-lujah.

Rob Brezny
(Beauty and Truth Lab)


--






foto 1: Easy Rider

foto 2: escultura en La Floresta

Thursday, April 16, 2009

pieza repetida de una máquina rota


Cuando te vi subir dije “éste es argentino” por la ropa nueva. Pegué en el palo. Y te explico: aunque tengan guita, los uruguayos se visten mal para pasar desapercibidos. No es modestia. Si te ven caminando con campera de gamuza, fuiste, es un clásico. Pero vos... vos...
Dicen que hay mucho laburo por allá ¿no? mucho uruguayo laburando allá. Ojo, no te lo pregunto porque me quiera ir. De acá no me mueve nadie. Principalmente porque acá hay libertad. Yo acá hago lo que quiero cuando quiero. Si quiero, salgo a laburar. Y si no quiero, no salgo y no pasa nada. Nada. A veces, cuando veo todos esos autos, yo me pregunto: ¿adónde mierda van?

Mirá bien, esto se llama alfajor. Hay de nieve y chocolate. Yo como diez alfajores de chocolate por día. Alfajor y Coca light. Entonces lo abro así ¿ves? y tiro el papel por la ventana. ¡No pasa nada! Nadie me dice nada, ni siquiera me miran, todo el mundo hace lo mismo. Lamentablemente esta libertad se está perdiendo. Te cuento el siguiente caso.

Hace cinco años y cinco meses voy por Camino Carrasco con un pasaje al aeropuerto. Voy muy calzado porque este pasajero no llega a tiempo, un cliente importante. En determinado momento, la levanté a una vieja en el aire que todavía no sé de dónde mierda salió!
Cuando bajo me pongo a buscar. La cabeza había quedado como a treinta metros del cuerpo. Homicidio, me dieron, ¿podés creer? ¿Qué culpa tengo de que no haya veredas en Camino Carrasco? Además, ponele que la vieja, por esas casualidades, hubiera volado y se hubiera metido de punta en el parabrisas y me parte la cabeza a mí, que me mata a mí y ella queda viva, un poco quebrada pero viva. ¿A ella le iban a dar homicidio? Por favor.

¡¡¡¡Cotorrudaaaaaa!!!!
Las minas que manejan son todas yeguas. Y todos los tipos que ponen el señalero para doblar son putos. Es un clásico. Por ejemplo, a éste lo paso por la derecha y ahora esperamos la luz. Si me mira porque lo pasé mal, es puto.
¿Ves? No mira.
¡¡¡¡Tigreeeee!!!!
Manejar es como el fóbal, es como salir a la cancha. Hay que estar acá arriba para saber lo que es esto. Por eso ando siempre con el caño... No te asustés... tiene el seguro puesto. Pero a mí no me tocan ni los mosquitos. Y ojo que no tiro al aire. Hasta ahora no tuve que usarlo, salvo con la perra.

En casa vivo con mis viejos, quedan solos todo el día. Compré dos cimarrones y les puse un alambrado eléctrico (a los perros no, a mis viejos). La semana pasada la perra le tiró un tarascón a mi vieja cuando la quiso sacar al balcón. Entonces tuve que sacrificarla. Yo no compro perros para llevarlos a cagar a la plaza.
La perra ni cuenta se dio, pero el otro sí, porque vio todo, estaba mirando al lado, eran muy compañeros. Y lo que son los bichos ¿no? porque desde ese momento el perro ladra todo el día. Le ladra hasta a la nena de al lado, se la quiere comer. Pero a mi casa no entra ni una hormiga.

Y sí, mis viejos están muy viejos. Mientras estén juntos van a vivir en casa, porque se acompañan entre ellos. Pero cuando uno se muera, al otro lo pongo en la casa de salud, derecho viejo. Van a estar mucho mejor atendidos. Ojo, yo me encargo mucho de ellos. Y no lo digo sólo yo.
El pae siempre me dice: “Vos sos el escudo de tu familia” y tiene razón. Fijate esta barriga. ¿Ves estas cicatrices? Son heridas que me hacen mis enemigos. Esta colorada es la última, tendrá un mes. Hay mucho enemigo en la patronal que le tira mala onda a mis viejos. Son cortes que me aparecen de noche, trabajos con dagas a distancia. Y yo los paro a todos acá, en la zapán, porque soy El Escudo de la familia.
Para ser buen escudo, como yo, tenés que hacer trabajos de protección. Yo hago mis ofrendas y recibo a mi orixá. Pero esto no te lo puedo contar porque es secreto. Entonces hay mucha inseguridad porque no son sólo planchitas. Hay trabajos, cosas que involucran a gente importante, gente que sale en la tele.

¿En serio vos no salís en la tele? Sos igualito a uno que no me acuerdo el nombre, el que se apretaba a la pendeja divina esta, que tampoco me acuerdo el nombre. Sos vos, qué hijo de puta.
51 fichas... 94 pesos. Si tenés cambio te agradezco.

Te voy a hacer una confesión. Mi sueño es vivir en Gran Hermano. Te rascás el higo el día entero, te levantás a todas las minas y le mandás saludos a tus viejos. No tenés vecinos que te jodan, no tenés que salir a la calle, no tenés que ver a nadie y todavía te pagan. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?


--






foto 1: calle Esperanza, entre Utopía y Pascacio Báez, barrio Porvenir.



foto 2: vista aérea del barrio (información geográfica de la imm)



Thursday, February 26, 2009

una ideología para destruir ciudades


Voy a tomarme un Copsa en la terminal de Río Branco. En el bondi que agarra por Colonia paso por el BPS, por la explanada esa, y veo que alambraron todo con postes de hormigón y alambre de púa. Misterioso, inconcebible, atroz, retrógrado, empobrecedor, decadente, inseguro, monstruoso, inhumano, aunque sea transitorio.

El plan de movilidad urbana es el cuento chino más caro del mundo, hasta ahora sólo ha servido para tener boletos más grandes y ensuciar más.

Me bajo en el extremo fétido de la ciudad, voy hacia la terminal. Atravieso la bajada podrida, los palacios en ruinas habitados de hombres-rata, las casas de repuestos, los muebles para las putas de 18. Hay un cartel pegado en uno, piden minas para laburar y un teléfono.

Todo pasó en 30 segundos.
Un pelado de lentes negros en el asiento del acompañante deja caer una pelota de papel blanco al asfalto. Después una gorda culona deja caer un vaso de plástico blanco antes de subir al 7E11 Lagomar. Otra gorda que espera un no sé qué con destino a la concha de su madre deja caer otro papel arrugado.
Lo que más me impresiona es como "dejan caer", no lanzan. Es como un disimulo, como un desgano, como secretando algo abyecto.

El bondi agarra por Paysandú, perpendicular a la pendiente hacia la bahía, esas calles cortitas a la altura del Cordón, la proa increíble de Barrios Amorín, la escalerita de Hermano Damasceno que termina en el ibirapitá florecido, Piedra Alta...

Veo de lejos la cúpula de la iglesia de la Aguada, los ladrillos del Sagrada Familia y la linterna del palacio, blanca y espectral, todo como si fuera otra ciudad, otro tiempo.

Kncr crew llegó a La Blanqueada para darle una fuerza a Nacional. Hay un par de murales en Av. Italia y Sambucetti y otro en Garibaldi e Ibirapitá usando la gama tricolor. Aclara una leyenda: manya puto.
Interesante híbrido entre mural y grafiti deportivo que, la verdad, no me cae bien. Pero a la vista de los resultados, es un ejemplo de la influencia benéfica del arte callejero.

Atención (aunque igual no pasa nada): la zona de Av. Italia y Gallinal se transformó en otro descontrol urbano, edificios completamente fuera de altura destrozaron uno de los territorios más atractivos, esas laderas únicas.

La zona del arroyo que termina en el Molino de Pérez se puso fea fea de Rivera para arriba. Parte de la hecatombe del Este.Es la acción incesante y mancomunada del profesional arquitecto, de la especulación inmobiliaria y de la desidia de la intendencia.
Pero nunca escuchamos el lamento de un arquitecto en cuestiones urbanas o edilicias porque el arquitecto es el bicho más corporativo que hay, más que los médicos, más que los funcionarios del INAU. Acá y en Dubai.

Unas cuadras más adelante, cruzando Av. Italia, hay un taller, "El rey del lubricante", escrito en letras góticas.
Un flaco de mameluco sale a la puerta, se recuesta y, más o menos disimuladamente, da vuelta la cabeza para ver a una flaca muy linda, fuerte, ancas poderosas, que camina hacia el Norte, hacia el unico edificio de la zona que se alza como último vestigio de una falsa civilización (para arriba está Camino Carrasco).

Soy adicto a las publicaciones barriales gratuitas, las leo de punta a punta. Ahora estoy siguiendo Tiempos del Sur, no barrial, más pro(fesional) que se distribuye en los Redbrou.
Me hice adicto en particular a la columna de Maikol Píriz, un plancha que me divierte, la última sobre un encuentro sobrenatural con Julio Ribas.

Me gustan los autores que pueden hablar como otros, que son imitadores, porque a mí me resulta imposible, nunca puedo dejar de ser yo. Aunque a lo mejor el Maikol es más parecido al Maikol de lo que creo.

Si el flaco es el rey del lubricante, qué sería la flaca?

Cuando agarro por Avenida de las Américas digo "qué cagada que no va por Gianattasio". Si hubiera agarrado por Gianattasio habría dicho: "qué cagada que no agarró por la Interbalnearia". No sé qué es peor.

El plan de movilidad urbana es el cuento chino más caro del mundo.
Como me observó jk, también se proyecta el ensanche de Garzón mientras corre una vía de tren paralela que no está contemplada en absoluto en el Plan de Movilidad Urbana, ese cuento chino.

Me llegó recién este spam fantástico e indescifrable:
Subject: lounnging resorted loyal blusher.
Y el mensaje: hallellujahs thermostat zoography preoxidized
¿Cómo se puede llegar tan lejos?
Ya es parte de mi colección de spam.

"La historia es que ahora el Yona conoció a una de las ex "chin chin" de Cacho Bochinche y anda quebrando todo el día con ella. ¡Pero dejá a esa cheta pisabarro, que se hace la linda y vive en el cante! Yo ya le estoy comiendo la oreja con el cuento de que soy amigo del enano Fermín y en cualquier momento te soplo la Chichi, pelao. Vas a quedar cantando pajarito amarillo con Pelusita PAN TRISTE!!! Y no te me pongás corte rottweiler, porque tengo una foto de la Lali (el trava de bulevar) bañándose en tu casa, en cualquier momento prendo la tuba y quemo todo. Dejá de pensar que salís con una chin chin, que ése es el de las marionetas con peluca". ("La respuesta de Dios a Julito" en El Rincón de Maikol Píriz, Tiempos del Sur, n16, 20-6 de febrero 2009).

Siempre pienso que los autores que pueden hablar como gente distinta a uno son buena gente, si es que Maikol no es tan Maikol.
Una persona que puede imitar a otra sabe escuchar, sabe ponerse en su lugar, sabe cómo piensa y qué siente.

Reviso la obra de Carlos Martínez Moreno, capaz de hablar por gente que no sabía hablar, principalmente en Tierra en la boca, que empieza con el asesinato de un sereno de una carnicería por dos lúmpenes por dos pesos. La novela es la huida por una Montevideo tan decadente como la que veo desde el Copsa, esa cosa visionaria que tiene también el "Carlos" de Handler.

Avenida de las Américas. Toda esa urbanización para nuevos ricos alrededor del lago. Por ahí viven Paco Casal y Fasano.

Son mansiones levantadas de las peores revistas hechas por arquitectos que pasaron por esa facultad que está en Bulevar y Bulevar.
Las MacMansions abarcan todo lo que da el terreno, hasta el borde con el otro padrón, en una competencia para ver quién la tiene más grande. Las MacMansions fueron la mecha que encendió la crisis financiera de Estados Unidos y por lo tanto del mundo.
Mirando esas casas berretas y caras me siento como mirando sociales de Galería, ese bronceado pasado de rosca, ese gimnasio de último momento, ese implante a la vista.
La opulencia puntual de estas casas es el detalle atroz de la pobreza urbana. Las ciudades pobres tienen hipertrofia de espacios privados y atrofia de servicios públicos, cuatro aires acondicionados por balcón (la calefacción central dejó de funcar hace tiempo porque los vecinos se pelean) y las 4x4 deshacen las veredas. Los huskies bañados y secados con secador sólo cagan en las veredas desechas y en las plazas secas, para eso están.
El único ámbito público que no se atrofia son las cárceles.

Lo que me interesa y admiro de Carlos Martínez Moreno son dos cosas: que es un gran escritor y que le interesaba Montevideo. La describe de una manera tan vívida. La ve.
Toda la primera parte de El paredón (bastante despareja, pero con grandes momentos) es una descripción de esquinas, bares y fondas donde el tipo habla hasta de lo que se comía. A veces es como escuchar a mi viejo, las mismas obervaciones, la misma jerga generacional.

Hablo por skype con un amigo español. Me cuenta que vuelve de pasear a la perra, Hank, por un campo de maíz ahí cerca. Le pregunto si no era que vivía en la ciudad. Sí, me dice, pero en el borde. Y donde termina la ciudad empieza el campo.
Acá no, le digo, acá es distinto, acá tenemos barrios jardines y, ultimamente, asentamientos. Por eso no tenemos ni ciudad ni acceso al campo.

También tenemos Ciudad de la costa, esa anti-ciudad.


El bondi va hasta las bolas y el cartel cínico: "34 pasajeros parados".
Dejemos de lado el asunto del mate y el termo de la multitud pobre y drogada con Canarias. La cuestion es que nunca nadie le da el asiento a una mina con un pibe en brazos, nunca jamás. Es peor, los que están sentados se miran entre ellos, en el fondo avergonzados, pero más que nada avergonzados de levantarse y ofrecer el asiento.
Es como una antisocialidad consciente y militante, como un estado del alma, como un odio. Es la ideología antiurbana.

La única persona sentada que le dice algo a la madre parada con el pendejo es otra madre con otro pendejo: "Yo me bajo en Marindia", le dice.

Algunos otros bonitos subjects de mi colección de spam:
So huge it´s like a vibrator.
Rigid and stiff manhood is just one tablet away.
Let your zip feel tension.
Larger than a python.
Give your bomb longer timer.
Put your sword in her scabbard.

I put my 9 inch manmeat in her.
Make your hose's radius great.
Put your doughnut in her oven.
Give her serious bombing.
6 inches even when flaccid.

"La crónica narraba el caso de un novillo moribundo al que la gente --mujeres y niños por delante, hombres cerrando filas tras ellos-- había tumbado a pedradas. La lucha entre los troperos y aquella turba de cuchillos en ristre había sido breve y concreta. En menos de cinco minutos, mientras la pedrea arrinconaba a los reseros contra las alambradas, y los reducía a luchar con sus mismos caballos despavoridos, la pululación de los ranchos, danzando vertiginosamente en torno al novillo caído, lo había mondado hasta la osamenta. Varias decenas de presos en los juzgados, varios testigos de ese subsuelo miserable de la ciudad, eran los agonistas de aquella suerte de ballet siniestro de azadas, picos y cuchillos, de cuervos sobre la carnaza fría y caliente. (Carlos Martínez Moreno, El paredón, 1962).

El Plan de Movilidad Urbana es el cuento chino más caro del mundo. ¿Alguien nos explicó por que es necesario un plan de movilidad urbana? Porque el sitio de la intendencia es una cripta, ni buscador tiene.

Los comerciantes de Gral. Flores se organizaron contra el ensanche de la preciosa avenida, resultado del plan de movilidad, y es lógico. Eliminar veredas es obra de la ignorancia. Pero sólo trascendió como una movida liderada por la colorada Glenda Rondán.

Unos vecinos de Carrasco se organizan para que no fraccionen y vendan un parque público en el barrio, pero sólo trascendió como una movida de pitucos al pedo.

La ciudad no es un tema en el mundo tomado por la ideología antiurbana, que privilegia la organización de los vecinos de Pando para bajar la edad de la ley de imputabilidad, para que los pendejos vayan en cana a los 13 años, "como en Inglaterra", dice la comerciante en el informativo.

La inseguridad es el tema favorito de la ideología antiurbana, porque es funcional a la destrucción de la confianza en los desconocidos, que es la base del funcionamiento urbano. Para la ideología antiurbana todo otro problema urbano es asunto de viejas cotorrudas. Y quejarse de los soretes en la vereda es de trolo, es más, parece que fueron los trolos que empezaron a quejarse de esto (ver Milk, de Gus Van Sant, muy floja).

La inseguridad y la violencia urbana funcionan de acuerdo con el mismo mecanismo de las enfermedades autoinmunes, pero a una escala mayor. El cuerpo no se reconoce y se ataca a sí mismo. Así opera la naturaleza dadas determinadas circunstancias, a grandes y pequeñas escalas aplicando el mismo patrón de comportamiento.

La ideología es algo poderoso y nocivo que permea hasta calar el hueso.
La ideología antiurbana tiene cuatro ruedas y se reproduce en pantallas como la peste.

Causas principales de la ideología antiurbana (Jane Jacobs):

1. La destrucción de la estructura familiar por la exacerbación del consumo individual.
2. La autorregulación de las profesiones liberales.
3. La distancia u opacidad entre el pago de impuestos y los beneficios recibidos.
4. El credencialismo educativo (educar sólo para conseguir un título, sólo para acceder al mercado de trabajo)
5. La desaparición del pensamiento científico del ámbito de la vida cotidiana.

Todo otro problema, crisis ambiental, racismo, xenofobia, etc. etc. son el resultado de estos cinco puntos.
Conclusión: Dark Age Ahead (Jane Jacobs).

"Y eso era también --el director del diario no lo había aprobado desde el principio, pero había acabado por reconocerlo-- Montevideo, esta Montevideo madre cruel, esta ciudad holgada de los rotundos burgueses, esta ciudad novelera del tesoro garibaldino arañado bajo el mausoleo de los héroes, esta ciudad-calcomanía de bañistas bruñidos de agua y sol, esta ciudad trampeada de las angostas y oscuras canteras de mugre, esponjadas en busca de cucharillas de plata, de alambres y de papeles ardidos" (ídem anterior).

El spam, los trolls, la violencia inusitada en los comentarios de las noticias de prensa son otra visualización del organismo urbano que busca destruirse a sí mismo. Es la ideología antiurbana que actúa desde nosotros y contra los otros sin movernos del asiento, sin caminar por la calle y sin vernos, sin querer saber quiénes somos.

La ideología antiurbana va más lejos, impide defenderse de la ideología antiurbana. Impide por ejemplo moderar un blog o un sitio de noticias por un pudor indescriptible, impide que el chofer del Copsa lo saque del forro del orto al mongólico sentado en el primer asiento, impide que le digamos a la gorda que tira el papel al suelo que se vaya a la concha de su madre, que es donde efectivamente vive.

La ideología antiurbana crea fascistas, una multitud de fascistas, activos y pasivos: desde los lúmpenes hasta los oligarcas, que se creen superhombres. Su motto: "merezco ser millonario y no trabajar". Por debajo de eso todo es frustración y odio. El odio con una sonrisa, el odio con un chiste, con un juego de palabras, con un espectáculo.

"A dedo no", cantan los bobos alegres del espó de la Pesi.

Monday, February 2, 2009

2008 en la música del palo


Empecé escribiendo una respuesta a agustín y terminé en esto.

2008: mal año para el indie-folk-alt-country-etc, es decir sin grandes discos.

Creo que la razón es que estuvimos mal acostumbrados todo este tiempo, varias obras maestras por año durante diez años. No voy a hacer una selección de la década, no es el momento.
Seguramente sigamos escuchando lo producido hasta ahora durante diez años más, por lo menos en lo personal.

Volviendo al 2008, dos hipótesis.
La primera, la escasez es producto de la casualidad.
La segunda, el fin de la era Bush. Durante ese tiempo, la música norteamericana buscó en sus raíces para comprender cómo llegaron a ese engendro y encontró mucho.

En todo ese viaje, salvo excepciones, ni un solo “impeach the president”, ni una sola frase hecha, ni una sola guiñada populista o complaciente. Por eso la mejor música sigue viniendo de ahí.

Howe Gelb sacó un disco de piano para su tetralogía de jazz —en mi caso el jazz lo dejo para después de los sesenta— además de ProVisions, un disco sin ninguna sorpresa, salvo que siempre agarra por el camino que menos esperamos. ¿Cuál era el camino que esperábamos? Después de la perfección de Sno angel like you era el momento en que debió haberse vuelto conocido, dar el salto. No lo hizo, por suerte y por gracia de su lucidez, inteligencia y modestia. Gracias Howe por no querer ser famoso.

Lucinda Williams de este año un bodrio.

Death Cab for Cutie, un caso similar al de Gelb, salvando las distancias. Volvieron a su paisaje característico, a abrevar de su propio sonido del que se alejaron en el fallido Plans, una concesión consciente que no llegó al cinismo, pero sí a la vacuidad. Narrow stairs es monótono, pero no para sus fans, porque recupera el poder y la densidad perdidos. Les agradezco también por haber fracasado en su acceso al salón de la fama. “I will posses your heart” uno de los grandes temas del año.

El último de Calexico, una de las grandes bandas del pop folk. Miran ahora a la cultura musical chilena, muy raro. Sólo un disco más en su prolífica carrera, ni me acuerdo del título. Pero no se les puede reprochar nada. Me parece ver, también, una decisión de no moverse del lugar, de ir en contra de la novedad.

Esto es interesante, desde que hay una tendencia a dar vida a cualquiera que suene a “distinto”, que en el fondo es lo más parecido a todo: los campesinos, fucked up y otras bandas con muy malos nombres. Qué malos son los críticos de Pitchfork por dios.
Los Hold Steady casi me gustaron este año, pero tampoco llegaron.
Por otra parte, al género no le va mal el quedarse quieto. Toda mirada folk no deja de ser, en el fondo, una mirada conservadora donde las tradiciones pueden ser reinterpretadas hasta cierto punto.

For Emma forever ago de Bon Iver es monótono, pero está bien, algo empalagoso pero quizá de lo mejor dadas las circunstancias. Escuchándolo más de cinco veces, detrás de ese folk en falsete hay unos desvíos soul y gospel muy interesantes.
Me interesan los vasos comunicantes entre el folk y el african-american. El blues es uno. Otro es el viejo Ry Cooder, que había detectado la conexión digamos más antropológicamente.

Los sonados The Grand Archives no están mal, pero todo el disco es como una deconstrucción de un solo tema de los Teenage Fanclub. La referencia es buena.

Me recomendaron Oracular spectacular de MGMT, pero no me movió un pelo, un témpano.

En el último de Stereolab, los tipos están iguales a sí mismos, pero justo era lo que sabían hacer mejor. Y no son del palo.

Me habían hablado mucho de Shearwater. Rook está bien, pero es tan tan parecido a Mark Hollis que hace un mes que volví a Mark Hollis y no salgo.

Portishead también monótono, pero siempre fueron monótonos y amargos y nunca me gustaron. Y tampoco son del palo.

“Need” de Brooklyn Funk Essentials es un tema muy bueno para el verano. Y aunque tampoco son del palo, planteo una predicción.

Después del resurgimiento de la movida folk van a surgir cientos de bandas y solistas folk de cuarta, mientras la renovación podrá venir desde el african-american, porque habrá una reflexión sobre qué es ser african-american en USA después del presidente american-african barak hussein obama.
Veremos qué nos depara el ip-op.

Entonces soy menos estricto y voy unos meses atrás de 2008 y un mes después de 2008 para incluir grandes obras.

La primera, Trouble in dreams del gran Dan Bejar, otra cuenta en su collar. Qué puedo decir que no haya dicho, gran disco, gran músico, gran poeta, un guía ético y estético, un faro artístico, una bahía espiritual.

De octubre 2007, North Star Deserter de Vic Chesnutt.
El tipo nunca me convencía del todo, pero este disco es un viento fuerte y pesado. Un gran disco para un gran invierno, descarga de energía para corazones destrozados.

Un mes después del 31, el gran AC Newman en su segundo solista, Get guilty, también perfecto, sin fallas, más new pornographers que el anterior, la misma melancolía disfrazada de diversión.

Olvidaba imperdonablemente al hermoso Lookout mountain, Lookout sea de Silver Jews del renacido Berman, que ha tenido la delicadeza de sobrevivir a su talento, más brillante y diáfano esta vez, más pop quizá, con inusitado acompañamiento vocal femenino.

Neko Case y Clem Snide anunciaron para febrero, ya deben estar colgados por ahí.

Descubrimientos y redescubrimientos:

All things must pass de Harrison, el disco de un hombre liberado.
Sly and the family stone, principalmente la faceta instrumental.
Yellow magic orchestra, cuántos ochentas levantaron de aquí, o ellos levantaron de todos al mismo tiempo.
Nashville skyline de Dylan, “Un beso y una flor” de Leo Dan es un plagio bastante obvio de "One more night".
Sad songs for dirty lovers de The National, un disco de la reputa madre.
The Travelling Wilburys.
El gran Chris Isaak (muy bueno para el verano).
Booker T & the MG’s.
Fred Neil.

--

foto: carro de chorizos frente a la comisaría de La Floresta

Friday, January 30, 2009

Wednesday, January 7, 2009

A city within a city


THE QUARTERS.

A city can only be reconstructed in the form of urban quarters. A large or a small city can only be reorganized as a large or a small number of urban quarters; as a federation of autonomous quarters. Each quarter must have its own center, periphery and limit. Each quarter must be A CITY WITHIN A CITY. The quarter must integrate all daily functions of urban life (dwelling, working, leisure) within a territory dimensioned on the basis of the comfort of a walking person; not exceeding 35 hectares (80 acres) in surface and 15,000 inhabitants. Tiredness sets a natural limit to what a human being is prepared to walk daily and this limit has taught mankind all through history the size of rural or urban communities.

There seems, on the contrary, to be no natural limit to the size of a functional zone; the boredom which befalls man while driving a car has made him forget any sense of physical limit.

The form of the city and of its public spaces cannot be a matter of personal experiment. The city and its public spaces can only be built in the form of streets, squares, and quarters of familiar dimensions and character, based on the local tradition. Whether of grand metropolitan or intimate local quality, the streets and squares must present a permanent and familiar character. Their dimensions and proportions must be those of the best and most beautiful pre-industrial cities, obtained from and verified by a millennia-old culture.

After the crimes committed against the cities and landscapes of Europe over the last few decades in the name of progress and efficiency, the professions of architecture and engineering deserve nothing but the contempt of the population. The function of architecture is not, and never has been, to take one's breath away: it exists to create a built environment which is habitable, agreeable, beautiful, elegant and solid.

Simplicity must be the goal of the urban plan, however complex the urban geography and topography. The city must be articulated into public and domestic spaces, monuments and urban fabric, classical architecture and vernacular buildings, squares and streets, and in that hierarchy.

This project opposes fragmentation: confronted by the growing monolithic powers of the State and the big economic organizations, we find that society and its culture is being increasingly fragmented. The true grandeur of a city depends on the intelligence of its physical and social organization, on the familiarity of its public spaces, the beauty of its monuments and finally, on the wisdom with which one knows how to exploit the beauties and the accidents of nature to the greatest advantage of all its citizens. It depends, above all, on the identification of each citizen with the present as much as with the past.

Hypertrophy is a characteristic of the decomposition of most European cities in the industrial era. The periphery destroys the structure of the historical center. Monofunctional zoning promotes high concentrations of administrative and commercial activities in the historic center, and the periphery remains a purely residential area. The old city becomes the heart of too-large a body, and under the combined pressures of building speculation and the growing tertiary sectors, it slowly disintegrates, with the population in the center dropping.

Monofunctional zoning can be identified as the most radical instrument in the destruction of European cities. Not only does it promote land and building speculation at the large scale, but it also strengthens the centralizing tendencies of political bureaucracies and justifies the monopolization of commerce. Thus, it destroys the refined and delicate physical fabric of most cities, and it has also become the most brutal means for destroying the social fabric and the complex cultural and economic relationships within the surviving urban
community.

WHAT IS AN URBAN QUARTER: FORM AND LEGISLATION.

When Florence was the cultural and financial capital of the Renaissance, it contained scarcely 70,000 inhabitants. On foot, one could traverse this glorious city in twenty minutes from one side to the other. In the fifteenth century the most populous cities of Europe -- Paris, Milan and Venice -- contained no more than 100,000 people and already Leonardo da Vinci was proposing to divide his city into five autonomous riones (quarters).

Before 1800, and with the exception of Cologne, each of the most powerful and prestigious of the 150 German cities had no more than 35,000 inhabitants; Nuremberg had about 20,000. If the German architect, urbanist and teacher Heinrich Tessenow affirmed that there was a strict relationship between the economic and cultural wealth of a city on the one hand, and the limitation of its population on the other, he was advancing not a hypothesis but a historical fact. By cultural and material wealth he did not mean absolute power, but the just and harmonious relationship established between the citizens of a city and its territory.

In contrast to the zones of an industrialized territory, the measurements and geometric organization of a city and of its quarters are never the result of chance or accident or simply of economic necessity. The measurements and geometric order of a city and of its quarters constitute a project which is moral and legislative, technical and aesthetic.

As the glove and the shoe are the accomplished forms used to cover hands and feet, similarly the house and the street, the palace and the square are the just types and forms to shelter and protect the social life of a people.

It is a fact that a city of more than 50,000 inhabitants will not succeed in living solely on the resources of its surrounding territory unless blessed by the most clement of climates. Beyond a certain size, the mere logistics of supply and distribution become the principal aim of civic life; thus the majority of citizens are employed in the branches of distribution, administration, and services. Instead, we should realize that the right form of the city exists only in the right scale. An object that imitates a glove but which weighs ten tons is not a glove.

In violent opposition to the designers of industrial projects, in contrast to the numerous teachings of the Bauhaus, the Deutscher Werkbund, or the Nazi Deutsche Arbeits Front (DAF), there is no reason to believe that the measurements of the city and of its parts lie in mathematical precision. We are not interested in utopias or ideal projects and we refuse to occupy ourselves with ideal and abstract measurements. Such preoccupations are characteristic of merchants and policemen; they always confuse the notions of type and standard, of normality and norm. Monsters and midgets define the limits of normality; one by excess, the other by insufficiency. In order to define a normal measure it is thus sufficient for us to indicate limits, that is to say, the maximum and the minimum.

But measure does not only concern the geometric dimension of spaces and objects of the city and its quarters, but also the size of human communities. Like a tree or a man, a human community cannot exceed a certain dimension without becoming a monster; either a giant or a dwarf. As Aristotle said: "To the size of cities there is a limit as is the case with everything, with plants, animals, tools; because none of these can retain its natural power if it is too large or too small, for it then loses its nature or it is spoilt" (Aristotle, Politics).

Similarly, Galileo maintained that a man of 100 meters in height made of flesh and bone would imprison himself and would be incapable of living on this planet. The Pythagoreans taught that evil belonged to the realm of the limitless and that good belonged to that which was limited. Aristotle made this truth the foundation of everything: philosophy, ethics, and by consequence, of politics and culture.

Just as proper measure is the condition of all life, so the vitality of a community overdevelops or atrophies according to the number of its inhabitants; a city can die by an abnormal expansion, density or dispersion. And just as a family does not grow through the swelling of the parents' bodies but through the birth of children, so an urban civilization cannot with impunity grow beyond the exaggerated swelling of human agglomerations. "A tree grows freely --wrote the
progressive German industrialist and anti-Nazi statesman Walther Rathenau--, that doesn't mean that it is going to decamp or for that matter grow up to the sky".

The free and harmonious growth of an urban civilization cannot be accomplished except by the right and judicious geographical distribution of its cities and communities, which have to be
autonomous and finite. Only then will cities know how to respond to the economic functions of a community and satisfy the highest aspirations of the spirit.

THE NATURE OF THE CITY.

Like all organisms in nature, a city must be a finite object; it has a mature, i.e., a maximum and a minimum size, both in surface and volume, in plan and silhouette, in the number of inhabitants it can house and in the number of activities it can allow and perform.

Contradicting and in contrast to the a-centrality and functional monotony of industrial zones, a city is a geographical center of limited size, integrating all periodic and aperiodic urban activities,
functions and uses, whether private or public, commercial or productive, religious and political in nature.

A metropolis is formed by a smaller or greater number of independent and autonomous cities, by a federation of cities. The metropolis provides for those functions of national and international importance which overburden and overcrowd the daily lives of one single city. These activities are located in the malls and parks, along the avenues and squares which separate the different cities of a metropolitan federation, or alternatively along the parades and boulevards which
form its boundaries and limits towards the countryside. The metropolis must have a center and a well-defined, readable limit.

A city is formed by a maximum of four urban quarters. It provides for periodic and aperiodic functions of regional importance which would overburden and overcrowd the daily working of one single quarter. These activities are located within the avenues and squares which separate the different quarters, or, alternatively, along the boulevards which form the boundary and limits of the city and its quarters. The city must have a center and a well-defined, readable
limit.

The urban quarter is a true city within the city. As a part, it contains the features and qualities of the whole. It is a full and mature member of the family of quarters which form the city. The urban quarter provides for all periodic local (daily and weekly) urban functions (residential, educational, productive, administrative, commercial, recreational, etc.) within a limited piece of land dimensioned on the needs of a pedestrian.

The walking person should be able to reach on foot, and without the use of mechanical means of transport, all habitual daily and weekly functions within a maximum of 10 minutes walk. Such a compact area measures approximately 33 hectares (80 acres). In a metropolitan federation of independent cities the importance of mechanical means of transport, whether public or private, will be greatly reduced; they will serve principally aperiodic needs and they will become
instruments of privilege and pleasure.

THE SIZE OF A CITY.

If we speak of public space, we speak of its quality, of its type, of its measurements, of its proportions. If order and measure are proper to every divine creation, it must therefore also be true for every human creation. Without measure and without form, terrestrial things cannot exist; they exist only as sickness, disorder, uproar. A body either too big or too small is a monster or a dwarf.

Similarly, formless and ill-dimensioned piazzas, streets and courtyards cannot survive. The problem of measure and form as regards the relationship between the city and countryside, between urban space and agricultural land, depends on whether measure and form become
instruments of industrial or of artisanal production.

For an urban society, a small fertile island can be a paradise. For a suburban society, no land and no continent is big enough to still its greed, to soothe its misery. The city always defines its limits, it distinguishes urban space from rural land. On the contrary, suburban sprawl aggresses both city and countryside and proclaims to the world: "What is yours will be mine".

When distinct, city and countryside form a happy marriage. They create a heritage of building, culture, language, knowledge, of instruments and goods. Instead, suburban sprawl is based on a marriage of convenience and, lacking any roots, it repudiates heritage, traditions and cultures. It conquers both city and countryside in order to destroy them. The suburb hates itself: it knows that it is neither countryside nor city and wants to conquer the world because it cannot
be at peace with itself.

The city needs no suburb to live. The suburb cannot live without a city. The suburb without a city is like a cancer without a body. A suburb built 100 miles away from a city will do everything to attack its victim: it will erect vast infrastructures and mobilize colossal machines in such a manner as to realize its objectives of destruction. The suburb strangles the city by surrounding it and kills the city, tearing out its heart. A suburb can only survive, it cannot live. It can survive like a parasite, consuming both city and countryside. No city and no countryside, however rich and fertile, can survive besieged by a suburb.

The city grows like a family, multiplying itself: the suburb grows instead from its own body, by tentacular expansion. The city is always limited in size and number but the suburb knows no limits: it has no center or form, it is only a fragment. The city is the ideal state, the mean between the tyranny of the village and the tyranny of the metropolis.

Even if a city is abandoned for a certain period by its inhabitants, it still continues to survive like a body in an unconscious state; a body which will revive when the spirit regains consciousness. Venice is a city and so it will remain even if it is inhabited by cats and fish. But if it is transformed into business quarters it would then die. An abandoned city can be as beautiful as Sleeping Beauty; a city zoned for single functions can at best be as beautiful as a corpse.

TECHNIQUES FOR RECONSTRUCTING THE CITY.

Far from resolving the private and public traffic problems, the monofunctional zoning of cities only dissolves complex urban communities into cities for sleeping, cities for working, and cities
for consumption. The only solution now is not better public transport, but the elimination of much of the commuting traffic by integrating again urban functions like living/working in the same urban area.

The division of the city into a limited number of quarters would reduce the urban territory by half. All future building would have to go on within these limited perimeters in order to complete the quarters. New agricultural land and forests would surround these well-defined cities and villages within the city. This would require a radical, new, and legally strict redefinition of city and countryside. It would promote the cultural and economic autonomy of these quarters,
so that they function as communes with full executive powers under the
direct control of their citizens.

Such a federation of cities would, however, only be realized around a centralized legal framework which would insure a harmonious development of these cities within the city. The legislation for the city would be centralized: the executive power, however, would be decentralized; each quarter would have its own political status to encourage local participation.

If we do not recognize the specific value of European (or, more generally, traditional) urban culture now, we will be increasingly subject to the imposition of urban structures which have been created only for survival and are totally conditioned by the sole contingencies of production and consumption.

We propose to slowly transform the periphery into a federation of small cities, each with its own center, size and character. Within these proposals is introduced the concept of Radical Conservation. One knows with what persistence entire urban districts have been destroyed
by declaring them "without historic or artistic interest". The arbitrariness of these "values" has become evident, when fine buildings dating from the turn of the century and of undeniable
technical and aesthetic quality were sacrificed in the fever of speculation for rapid profit. One must recognize the absolute value of "Cities of Stone" -- the accumulative work of the generations which have preceded us.

The sole criterion to judge the value of a building must proceed from the success with which it is inserted into the urban fabric, from the way in which it participates in the cohesion and the beauty of public spaces -- not from its will to fragment its context, or its ability to stand out from it. To continue the wild destruction of the city means to subject ourselves, and the future generations, to the cycle of production and consumption of a more and more futile environment. The "will to express our age", an almost absurd myth, must not in future be permitted to destroy existing cities; energies should be channeled to build new quarters and new cities imbued with the intelligence of the "cities of stone".

--

The City Within the City
by LÉON KRIER
A + U, Tokyo, Special Issue, November 1977, pages 69-152. Reprinted in: Architectural Design, volume 54 (1984), Jul/Aug pages 70-105. Also in: Léon Krier: Houses, Palaces, Cities, Demetri Porphyrios, editor, Academy Publications, London, 1984. With added sections from "The Cities Within the City II", Architectural Design, volume 49 (1979), Jan pages 18-32; and "The Reconstruction of the European City", Architectural Design, volume 54 (1984), Nov/Dec pages 16-22.

Articulo bajado de:

http://zakuski.utsa.edu/krier/city.html

Monday, November 17, 2008

Veinte minutos de terapia




—¿No lo acompañan al check in?
—No. Tengo que agarrar un carro porque se me caen las cosas, se me abre el bolso donde tengo todos los lentes. Sigo trayendo cosas que dejé en lo de mi hermana, todavía me queda una biblioteca entera y me compré LA LÁMPARA. Y la caja de LA LÁMPARA es como el envase de un misil, así que había un problema allí. Le mandé pintar mi nombre, todo bien. Pero iban a querer abrirla en el control. Previendo que iban a querer mirar adentro, llevaba una cinta pato y me había comprado una tijera. Después de que los tipos miraran, pensé, le pasaba la cinta, sellaba todo y les dejaba la tijera de regalo como diciendo “se la pueden meter en el ojete”. Hago el check in, todo bien, cierro la caja, le paso la cinta y cuando voy a sacar la tijera del bolsillo... ¡era una lapicera! ¡Me había olvidado de la tijera! Traté de cortar la cinta con los dientes, tirado en el piso, transpirando, la cinta pato es indestructible. Le pregunto por segunda vez a la tipa “¿No tenés nada para cortar?”. Me miró mal. Se ve que le partí el corazón a una mujer atrás mío, porque de repente aparece una mano con una lima de uñas de madera. Limé, corté como pude, quedaron unas moñas, tá, marchó LA LÁMPARA. Después tenía que evitar que me pasaran una película polaroid carísima por los rayos X. Les digo esto, me dicen que no, protesto, llaman a un tipo, viene y me dice: es muy simple, esto TIENE que pasar por los rayos, si querés llevarlo contigo lo abrimos o pasa por los rayos. Al final los pasé. No me dejaban llevar dos bolsas de mano, tuve que rogar, repetir por quinta vez que era fotógrafo y que el material que traía era carísimo. Y si la compañía se hacía responsable de lo que pudiera pasar. Con todas las vueltas me olvidé de pedir pasillo. Me tocó la ventanilla después de DOS asientos. No andaba ni la tele ni la música. El avión entró en una turbulencia desde que salió hasta que llegó a Buenos Aires. Doce horas de turbulencia.
—¡Doce horas…!
—Cuando llego a Uruguay me hacen pasar dos veces por los rayos! Bueno, llego y mi vieja no estaba. Así que me tomo un taxi. Y cuando voy a entrar a mi casa me encuentro con la puerta del apartamento abierta. Ladrones, pensé. Me recagué, no sabía si entrar o no. Al final entré. Me parecía que todo estaba como lo había dejado, no me podía acordar mucho. ¡Cuando me fui me olvidé de cerrar la puerta! El apartamento estuvo un mes y medio abierto y nadie se dio cuenta. Busco las llaves y no las encuentro. Busco y nada.
—¿Cómo abrió abajo?
—El portero. Me encuentro con dos cartas. En una me decían que tenía que presentarme en un juzgado por el choque del auto que tuve hace un año.
—¿Usted chocó?
—Me chocaron cuando estaba estacionado. Si no me presento esta semana, no sé. La otra carta era para decirme que no había ganado un premio, que lo había ganado un tipo que yo conozco y que me daban una mención y que me felicitaban. La puta que los parió.
—Se siente mal...
—Ya se me pasó. Estoy ahí sin saber mucho qué hacer, un poco como atontado. Me extrañaba que mi vieja no estuviera, pero con mi vieja nunca se sabe. Quería irme pero no encontraba las llaves, quería llamar a unos amigos, a mi novia…
—¿Ustedes no habían dejado?
—Sí, estando allá sí, pero como había vuelto… Al final me fumé un porro para ordenarme un poco la cabeza, tranquilizarme...
—¿Volvió a fumar?
—Me tranquiliza, me pone bien para ordenar las cosas. Empiezo a ordenar, suena el teléfono: era mi vieja. Estaba en un velorio. Empieza a insistir para que vaya para la casa de ellos, que era domingo, que mi viejo se iba a poner muy contento y que ordenara después. Yo no entendía por qué insistía tanto, y entonces me doy cuenta de que era el cumpleaños de mi viejo.
—Qué negación...
—Mi vieja es así.
—La suya
—¡Ah! Siempre me olvido de los cumpleaños. Los anoto en la agenda, pero me olvido de mirar la agenda. Mi vieja estaba como loca, porque se había muerto tía Poupée. “Se nos fue. Se nos fue”. “Pero mamá —le digo— tenía casi cien años”. “Por eso —me dijo— no llegó a los cien que era el sueño de todos”. Hasta pensaban hacerle una fiesta entre todos los sobrinos. La vieja ni se enteró. Una vida medio al pedo. La única que hablaba con ella era mi vieja.
—¿Cómo estaba?
—Ciega y sorda
—Su madre...
—Ah, la chocaron y le rompieron una luz de adelante. Estaba muy contrariada por lo que mi padre iba a decir. Pero seguía con lo de tía Poupée y cómo no había llegado a los cien. Y entró en un loop de tragedia familiar al que es muy propensa. En cada cumpleaños de mi viejo hace lo mismo, empieza a hablar de la familia y hay que darle bola. De ahí pasó a la situación del país, pero no como criticando. Porque jamás vio un noticiero ni leyó un diario. Le digo: “¡Pará de hablarme en inglés!”
—¿Le hablaba en inglés?
—Cuando está mal se pone a hablar en inglés. Y siguió hablando en inglés, que hay que vender la mitad del campo, que la situación es terrible, que yo no sé qué vamos a hacer. La pone muy mal la venta del campo, porque el campo para ella es todo, porque es ufóloga.
—¿Ufóloga?
—Ufóloga. Se juntan con un grupo de ufólogos una vez por mes para ir al campo de noche y mirar para arriba. Después se reúnen en una casa y meditan y entran en contacto telepático con seres del más allá.
—¿Extraterrestres?
—Si usted le dice a ella “extraterrestres” le puede retirar el saludo para siempre. Para ella son seres del “más allá”. Se juntan todos y cuando entran en contacto, aparentemente estos seres les dicen dónde hay puertas a otras dimensiones por las que pueden pasar y hablar con personas muertas. Entonces van buscando estas puertas de estancia en estancia. Nunca encuentran nada y mi vieja siempre dice que están más cerca. A veces se reúnen a meditar en la casa de mis viejos cuando mi viejo está de viaje, porque no los puede ni ver mi viejo, sobre todo a una, Graciela, una petisa medio líder. Mi vieja me contaba que viniendo del campo de noche había visto un ovni muy cerca flotando como a ras del suelo. Me lo decía con lágrimas en los ojos, pobre, que fue como un foco de algo que andaba de perfil, paralelo a ella, siguiéndola. Ella paró y apagó el auto. La luz se quedó ahí quieta y ella bajó. No hacía ningún ruido. Entonces intentó hacer contacto telepático. Dice que la luz como que la enfrentó y la iluminó y que sintió como un viento caliente y que entonces la luz se partió en dos y se fue una parte para cada lado y que ella se quedó ahí, sola y a oscuras. Dice que pudo hablar con ellos y que le dijeron que la puerta al más allá estaba cerrada por el momento y que yo andaba bien, que el que andaba mal era Fernando, cosa bastante obvia para todos. Bueno, cuando llegamos a casa estaba la empleada que había hecho la... la...
—¿La cena?
—Eso, la cena. Pero en casa esa palabra está prohibida por mi padre. Dice que es de pobre. Tampoco se dice rojo. Se dice colorado. ¿Usted sabía eso?
—La verdad que no.
—Bueno, la mujer estaba desesperada por irse. Mi viejo estaba con un vaso de whisky en la mano y miraba por la ventana al jardín y estaba todo apagado. Fernando drogándose por ahí. Y mi vieja que volvía a hablar de tía Poupée y de tía Poupée. Domingo de noche, triste, horrible. Comimos todos en silencio. Sólo interrumpía la vieja comentando sobre la tía. De repente mi viejo se calienta y empieza a gritar que estaba harto de escuchar de la familia de ella y que era el cumpleaños de él y que le había regalado otra corbata, que siempre le regalaba una corbata y lloraba de furia. Fue hasta la cocina y reventó el vaso de whisky contra la pileta, volaron los hielos, me asusté un poco. Después se fue a acostar y mi vieja se quedó un rato temblando, se tomó dos lexotán y se quedó ahí, medio ida, sentada en un sillón. Y después se durmió, con los ojos un poco abiertos, y yo me quedé sin saber qué hacer. Siempre es igual. ¿Para qué me llamó, digo yo?
—Bueno, era el cumpleaños de su padre. Quizás si usted se hubiera acordado, si hubiera ido directamente... ¿Usted qué hizo después?
—Me quedé un rato mirando por la ventana. Después prendí la tele otro rato y después, cuando vi que mi vieja seguía ahí, agarré la cámara que siempre llevo y le saqué fotos.
—¿A su madre?
—Sí
—¿No se sintió mal?
—No. La luz le daba de una manera rara. Y como además tenía los ojos medio abiertos... ella siempre duerme así. Me llevó un tiempo pero le hice un retrato. “Lexotán” se va a llamar.
—¿Qué va a decir cuando lo vea?
—No lo va a ver. Ella nunca vio una foto mía. Sabe que saco fotos pero para ella una foto mía y una foto carné son lo mismo. Después la llevé en brazos hasta el chesterfield y la dejé durmiendo.
—¡Ah!
—Cuando escuché que mi hermano entraba por la puerta de adelante, salí por atrás. No tenía ganas de verlo. Es como mi viejo, toma y se pone agresivo.
—Es una enfermedad de la familia...
—Al principio parece que no, porque está duro de pala y entonces parece lúcido. Pero al rato empieza como a retrucar todo lo que uno le dice y se empieza a sentir agredido. “Por qué me decís eso?” “¿Qué me querés decir?”. Estuvo preso por pegarle a las novias.
—¿Las novias?
—Si, siempre le pegaba a las novias. No entiendo como si ya lo conocían lo buscaban igual. Muy loco, muy loco Fernando. Una vez salió para una fiesta en el Carrasco Polo, se tomó un ácido y a las dos semanas apareció en San Diego, California. Él dice que no se acuerda cómo llegó. Lo último que recuerda es que estaba en Lieja y Santa Mónica y que empezaba a llover. Hubo que pedir colaboración internacional. Lo esposaron, lo incomunicaron y lo mandaron en un avión. Pero mi vieja confundió el día de llegada y el tipo tuvo que pasar otra noche en Jefatura, Migraciones, no sé.
—¿Qué hacía su hermano en San Diego?
—Según un testimonio parece que caminaba en pelotas por una autopista. Estaba todo lleno de arena y tenía una bandera argentina en la mano, así que suponemos que estuvo viendo las Olimpíadas de Los Angeles. Después de eso le quedó un tic nervioso que hace difícil la comunicación, porque él lo advierte y se pone más nervioso y más tic le da.
—¿No sigue tratándose?
—Se trata cuando ya no aguanta. Después de que lo echaron de la clínica...
—¡Qué cosa!
—Lo hicieron trabajar en una quinta y se descompensó más. De las fiestas del Carrasco Polo a plantar zapallos...
—A mucha gente le hace mucho bien la actividad en la granja, la vida al aire libre, sentirse útil...
—Salgo por la puerta de atrás y la perra, pobrecita, se me tira encima. Me pongo a jugar con ella. Es buena, no muerde ni a los ladrones. Mi hermano aparece, cómo andás, yo qué sé, sin mucho entusiasmo. Estaba gordo, hinchado. Olía mal, como de alcohol pero peor, como si hubiera estado encerrado por días. Le digo: “no viniste al cumpleaños”.
—Usted tampoco se acordaba.
—Yo no estaba en el país. ¡Recién llegaba! Él vive ahí, en la misma casa, no tiene nada que hacer, no trabaja, no estudia.
—¿Nunca hizo nada?
—Nunca terminó el liceo, no tiene voluntad. Pero bueno, se tomó muy mal que le dijera eso. “Con papá estamos peleados”, me dice, porque mi viejo no le prestaba más el auto. Él sólo quiere andar en el auto de mi viejo. El de mi vieja no lo usa porque dice que es de mujer, de puto. Y a mi hermano le gusta mucho picar en la rambla, meterse en los jardines, derrapar. Cuando no lo devuelve abollado hay que mandarlo a lavar.
—¿Es menor que usted?
—Dos años. El cuarto es el mismo que tenía a los 15 años. Lo mantiene igual. Es raro, porque a pesar de esa falta de voluntad que tiene, siempre tiene el cuarto ordenado, compra sus posters, limpia su colección de latas de cerveza... Bueno, el tic lo estaba matando. Me dijo que tenía que hablar conmigo. Subimos al cuarto y se puso a tomar pala, es increíble lo que toma. Y empezó a contarme. Que había tenido una relación “tormentosa” con una tipa mucho mayor que él. La mujer le había dado vuelta la cabeza como una media. La mujer era Graciela, la medium, la del grupo de ufólogos.
—No le puedo creer.
—Todo pasó a espaldas de mi madre. Una tarde en que estaba reunido el grupo de meditación, la enana hace como que va al baño. Pero entonces no, sube la escalera, entra en el cuarto de mi hermano, tranca la puerta y, literalmente, lo monta.
—¡No le puedo creer!
—Sí. A partir de ahí se empiezan a ver todos los días. Ella le hace la cabeza así nomás, muy fácilmente. Primero le dice que tiene poderes especiales, que es capaz de hablar con los muertos, de ver el futuro de la gente mirando el aura. Le dice que tirar las cartas y todo eso para ella es etapa superada. Le dice incluso que puede salir del cuerpo y que podía saber las vidas anteriores de las personas con un poco de concentración. A mi hermano le dijo que había sido un príncipe egipcio que había muerto por salvar a su amante de la crueldad de su marido, un rey poderoso y maligno. Después le dijo que ella misma había sido una reina egipcia y que estaba segura en un 98% de que se habían conocido en aquel momento. Ahora volvían a encontrarse en Montevideo y eso no resultaba increíble, porque el destino era así y estaban condenados a vivir juntos para siempre. Mi hermano se enamoró de ella y empezó a hacerle regalos carísimos, sacos, carteras, medias, todo guita que le afanaba a mi viejo. Un día le regaló Ilusiones de Richard Bach, que es lo único que leyó en su vida, con una dedicatoria: “Para mi princesa de Luxor”. Mantuvieron el noviazgo en secreto. Ella era como veinte años mayor y venía de una familia pobre. Por otro lado no había terminado de separarse del marido, un tipo que hacía mucha guita con una panadería y que de vez en cuando, decía, la cascaba. Le contaba muchos detalles de los castigos y le hacía juntar bronca a mi hermano. Y mi hermano lo fue odiando al panadero. Un día ella lo llamó por teléfono llorando y le dijo que le había pedido el divorcio y que el tipo se había enfurecido tanto que la cosió a cintazos, que estaba toda marcada en las piernas y en la espalda y que lo mejor era que no se vieran por unos días. Todo mentira. Pero mi hermano entró. Y decidió matarlo.
—¿Cómo?
—Ella le dijo que no podía vivir más así, que si él no se moría, ella se iba a matar. Y mi hermano, como es medio bobo...
—Pero...
—Él decide matarlo y se lo comunica a ella. Ella le dice que puede ver el futuro y que sabe que todo va a estar bien y que van a ser muy felices en una casa que adivinaba en San Rafael. Le dice que el marido va a estar solo en la casa esa misma noche y le da la llave de un ventanal. Mientras tanto mi hermano busca el revólver de mi viejo. Busca y busca pero no lo encuentra. Se le va la noche en eso y tiene que esperar una semana más. A la semana siguiente agarra un cuchillo de cortar carne y un pedazo de cuadril de la heladera y sale para la casa, en Malvín Norte, una casa con fondo. Cuando llega, salta el perro del vecino y mi hermano le tira el pedazo de carne y el perro se va moviendo la cola. Eso fue idea de ella también. Mi hermano se acerca al ventanal. Quiere ver al tipo desde afuera antes de entrar para estar seguro de que está y se queda esperando, recostado contra un árbol. Pero el tipo no aparece. Está la tele prendida, una pizza en la mesa, pero el tipo no aparece. Entonces ve que hay luz en una habitación de arriba. Y se trepa al árbol. Y entonces lo ve al panadero en el cuarto, en calzones, sentado en un costado de la cama. Y ve que el tipo está como mirando un punto en la pared. En un momento, el tipo levanta la mano y entre los dedos tiene el libro que mi hermano le había regalado a ella. El tipo deja caer el libro, se dobla hacia adelante y hunde la cabeza entre las manos, pobre, y ahí se queda veinte minutos, media hora. Mi hermano helado. Entonces se da cuenta de todo, pasmado como es. Se da cuenta de que el tipo es inofensivo completamente, que Graciela lo había usado a él para matar al marido y eventualmente casarse con él y acercarse al dinero de mi viejo. Se siente un asesino, un sicópata, y empieza a bajar de nuevo intentando no hacer ruido. Justo cuando está bajando observa que el hombre baja a su vez por la escalera de la casa. Queda paralizado, aferrado al tronco como una ardilla. Entonces lo ve al tipo entrar al living, acercarse al ventanal y mirar para afuera. Mi hermano cree que lo vio a él y está a punto de dejarse caer y decirle, sí, me entrego, perdonemé, los dos fuimos engañados... Pero el tipo no lo estaba mirando a él. No estaba mirando a nada. Y ve que se pone un revólver en la cabeza y dispara.
—¡No!
—Termina de bajar del árbol. Y yo no sé, pero creo que mi hermano tuvo un último destello de lucidez, porque abrió el ventanal (que estaba sin llave). No miró el cuerpo, subió hasta el cuarto y se llevó las famosas Ilusiones. Después limpió la llave, la puso del lado de adentro y se fue sin cerrar. Después se encontró con Graciela en Mendizábal y le dijo que había pasado todo como ella quería, que no hubo necesidad de matarlo porque el tipo se había pegado un tiro. Y que no quería verla más.
—Si me permite voy a abrir la ventana.
—En ese momento la mujer se transforma completamente. En medio del bar empieza a reírse con carcajadas diabólicas, se agarra a la mesa y empieza a temblar. Le salía una voz de hombre. “Nos vamos al infierno, nos vamos al infierno”, le decía, y eructaba. La tipa había planeado todo. Le iba a decir a la policía que mi hermano había matado al marido con el revólver de mi viejo. Le había afanado el revólver a mi viejo y se lo había puesto en lugar del suyo. Después salió del bar, completamente enajenada. Mi hermano la siguió un rato intentando calmarla pero cuando llegan a Avenida Italia ella empieza a gritar como si la estuvieran matando y ahí mi hermano se va corriendo para la casa. Y llega cuando yo estoy jugando con la perra.
—Pero digo yo, ¿no se dio cuenta el marido que le habían cambiado el arma?
—Se ve que no. O capaz que sí y no le importó. O capaz que le dieron más ganas de matarse todavía. La mente humana es un misterio. Creo que ella hizo todo lo posible para culparlo a mi hermano. Hacer el mayor daño posible. Y resultó. Al final encontraron huellas de las botas en la sangre del piso. Todo apuntaba a él. A todo esto eran las cinco y media de la madrugada y seguíamos hablando. En eso vemos por la ventana que estaciona un patrullero frente a casa. Mi hermano tira la merca al water. Cuando estaba pensando en salir por atrás, los tipos ya estaban tocando el timbre. Eran tres. Entonces le digo, “Fernando, vos no le hiciste nada a nadie. Que hayas querido matar a alguien no quiere decir que lo hayas intentado ni que lo hayas hecho”. En el caso de él era un poco confuso, yo entiendo, pero no lo habría hecho. Me abrazó y se puso a llorar. Después él mismo le abrió la puerta a los milicos. Se levantaron mis viejos, los vecinos. Todos en la calle aparecieron en menos de un minuto, chusmeando. “¿Qué pasó? ¿Qué pasó?”, gritaba la marciana de mi vieja. Los milicos le dijeron que Fernando estaba acusado de homicidio en primer grado. Mi viejo se volvió para adentro, los vecinos se fueron para la casa y mi vieja se quedó ahí llorando tirada en el porche. Y esas cosas curiosas ¿no? De repente viene la perra, mueve la cola, la huele a mi vieja y se va para atrás y sigue moviendo la cola, como si no pasara nada, como si todo fuera una película.
—¿Es una perra normal?
—No, es epiléptica.