Iba caminando por la vereda de una calle de Paraísos,
atribulado por las cosas que iban a pasar
cuando cayo una roca en su cabeza
y se acabó la tribulación.
(No, de vuelta)
Una vereda con Fresnos,
una calle ignota,
una ciudad idiota.
Angustiado por todas las cosas que angustian: dinero, amor, hijos, incertidumbre.
Y una mas: la ciudad.
Un rayo cayó sobre su cabeza
y se acabó la angustia.
(Imposible, vamos)
Una vereda sin árboles, un cielo sin pájaros
un zoológico sin elefantes, un velorio sin deudos.
La nada iba ganando los vacíos de su alma.
Un avión cayó a sus pies con estruendo.
Setiembre explotaba.
(Muy bien, se edita.)
La novia lloraba en el altar.
Una vez mas el novio no había llegado.
Una vez mas la vergüenza y el desamparo.
Entonces la mamá que dice:
- Viste yo te dije que no te convenía.
Un planeta cayo sobre la iglesia.
(Muy bueno, editenlo así.)
Lo que te digo es que la vida no tiene porque tener sentido
puede ser una cosa que esta ahí y que hay que pasar
como cruzar la calle, como cruzar un arroyo
como la luz del sol o la oscuridad de la noche.
Como algo que te pasa y basta
como una enfermedad, como un placer
y nada más,no tiene mas vuelta.
(Eso no, es muy idiota.)
Como?
Yo no entiendo como me decís que hay que ver el proyecto.
El proyecto no importa. Lo que es mala es la idea.
Es decir, la idea de un campo de concentración es mala en sí.
No importa si va a ser con salas climatizadas,con piscina y tv color.
Una vía rápida, es una mierda y mas del aeropuerto decarrasco hasta el puerto.
Una gran frontera partiendo al medio la ciudad.
Una barrera mas impermeable que Avenida Italia.
Bloqueando los barrios, la vida, la sangre de la ciudad.
Es una porquería. Aunque fuera toda subterranea (así molestaría menos).
Para que queres una vía rápida? Para que se necesita? Rapidez, para el auto? Rapidez para aislarse de lo que pasa? Rapidez para ganar mas dinero? Rapidez para reventarse los cuernos contra una columna?
Sabés qué: hoy demorás 20 minutos o media hora a lo sumo, te parece mucho?
Es Vanidad y Destrucción. Nada más.
No el transporte de carga, no. Ese va por el anillo perimetral.
Lo que se necesita es un buen transporte colectivo.
Pero además estimulas la utopia de la ciudad jardin, el ghetto. No, no. Están locos.
Lo que?
Claro esos barrios homogeneos y monofuncionales son el ámbito del despojo y del crimen.
Equilibrio, seguro, equilibrio de usos, diversidad de funciones, eso es lo que mutila la via rápida.
Claro, siguen estimulando que la ciudad prosiga horadándose como un queso. La gente se va.
Pero los huecos, se llenan de mierda.
Ah, y te aviso que quieren ensanchar Bvar. Artigas, dicen que hay embotellamientos, JA!Embotellamientos de 3 minutos.
Son Patéticos.
Patéticos.
Alguien debería hacer algo.
Alguien!!!...
Alguien donde estas?
Si, son meteoritos de Dinero
botados a la nada
que ahora se dirigen hacia acá.
Poco puede agregarse a lo relatado.
Quisieron las circunstancias que Aníbal, que por amor del
abuelo y el padre a la lejana Cártago llamabase el
prot.agonista, una hora despues aproximadamente, de
abandonar el bar donde comiera su fainá, bebiera su agua y
fumara sus cigarrillos continuando a todas luces con su
oscuro errabundeo por las calles, fuese atropellado al cruzar
un semáforo con la luz verde.
Un camión de carga, cree la policía técnica que por la falta
de descanso del conductor, no percibió el cambio de color
del pequeño circulo de verde a ambar y luego rojo, quizás un
pestañeo cediendo a los demonios del cansancio, y acabó
arrollando al bueno de Aníbal.
Y vino a ser uno de los polícias, el que llegó primero al lugar,
con su ovejero alemán, un lejano amigo de mi infancia: "El
Duro", quien me aproximara esta historia que ahora estoy
un poco relatando y otro tejiendo.
A los pocos días del suceso, encotrandome en el boliche al
que concurro por lo menos los jueves de tardecita, nos
encontramos y luego de los abrazos y preguntas de rigor por las
familias, amigos, me dijo:
- Bo junta, mirá
y sacó un par de papeles doblados
- Que es eso?
- Quedó tirado en la calle la otra noche que atropellaron a un
tipo. La verdad es que no sé porque los guardé. Al final se
me ocurrió que a vos te podían interesar.
- A ver dejame ver.
Uno de los papeles doblados de tiempo atrás (negruzcos en
los bordes del doblez) tenía un membrete de la
Administración de Ferrocarriles, que supongo era el lugar de
trabajo de Aníbal. Parecía una suerte de agenda, un raconto
de lo que iba a hacer Anibal posiblemente el día que murió y
que ya fuera relatado en la primera parte de narración.
El otro, también doblado de mucho tiempo atrás, con una
letra particularmente abstrusa, dificil, no lo pude descifrar de
inmediato.
Luego de la conversa larga con la barra, le dí un abrazo al
Duro y le dije: "despues te cuento".
Llegado que hube a mi morada, me aboque a descifrar con
ahínco el manuscrito, que a propósito parecía querer
dificultar mi lectura, con ganchos, abreviaciones, tachaduras
y correcciones. Sin embargo cotejando los dos textos e
ingeniandome para entender llegué a descifrar esto que
presento a ustedes ahora.
Lo hago porque me llama la atención el apasionamiento de
este funcionario de una institución en vias de extinción. Y
también el tono meloso, casi cursi por momentos (sobre todo
al principio).
Y otros con vibraciones Whitmanianas.
En fin, me pareció interesante para aproximarse, digamos, por el lado felino.
"gruñido
quiero tus garras rasgando mi piel,
quiero tu pelaje lustroso brillando al sol
y tu carrera veloz en la pradera
atrapando violentísima al venado
clavandote en sus cuartos traseros,
haciendolo caer
hundiendo tus colmillos en su garganta
y después de esa danza maravillosa
compartir la carne caliente y fresca conmigo
morder, cortar, abrirnos paso entre las visceras y los huesos
al alimento palpitante e inocente.
y sentir tu zarpa pesada y cálida, ensangrentada, en mi
pecho
y tu boca roja comiendo de la mia
chocando los dientes
en el brindis famélico y salvaje
(oh, esos magníficos dientes felinos)
Y así nos tejemos en la urdimbre de la vida
asi nos hundimos en la noche de los tiempos
asi buscas que el ancla se afirme, abriendose paso
en tus entrañas
moviendo rítmica, precisamente tus caderas
sobre las mías
goteando saliva y sangre en mi hocico y en mi boca
y escucho bajo las estrellas
en el enjambre de besos, lenguas y labios
la música primigenia de tu voz
de tu gemir agudo y penetrante
hechizando gozosa las profundidades
de mi mente,
empapada de tí.
hasta que caes agotada a licuarte
Leona
a mi abrazo, crepitante,
agitada, exhudante de fluidos
exhultante de sonrisas,
destellantes los ojos
de tanto conjugar
el verbo amar en la carne"
"...porque es asi la oscuridad
donde encuentras ángeles en la ciudad
donde encuentras santos, martires y biblias..."
Mandrake
- Es una hija de siete mil putas.
- Calmate Javier, ya lo sabíamos, no?
- Si, pero esto es demasiado. Y todavía la carta del tipo, dice todo, donde se encontraban, los dias, desde cuando. Y el infeliz confiesa como la quiere.
- Ahora la tenés en tus manos, bebé. Ya la podés dejar.
- Te dije que no, amor. Yo no quiero que ella se quede con Andresito. Además no me da la guita, no. Eso es imposible. Ya debe haber roto la carta, además.
- Pero, ¿no era lo que querías? No entiendo..., ¿y yo?
- Aguantá, ahora te llamo. Ya salió.
- Javier!
Había estacionado en la otra esquina en la perpendicular que moría en su casa, cuando vió abrirse la puerta arrancó con fuerza contenida.
Hubiera querido tener más bronca.
Doce años con María. Bien. Buenos momentos. Todo bien montado. El noviazgo fué animado, no le parecía que diferente a los de sus amigos. O de novias que había tenido antes.
Buen sexo, sí, y mejor que con las anteriores (hasta le daba miedo, por momentos). Muchos amigos, sí. Vacaciones, sí.
Y el casamiento, el corolario lógico, luego de terminada su carrera de Doctor en Medicina.
Sí claro que la quería, siempre la quiso, mucho. Aún cuando tuvo alguna otra relación pasajera, contingente , con compañeras de estudio, de los hospitales y ahora esta nurse, con la que había hablado.
Simpático, inteligente, buen estudiante, y hasta con actividad gremial; además de fiestero y cantor; tenía ángel, claro.
Tampoco la pátina de convicciones de aquella época, se había diluido.
Aunque sí lo que entendía por una pareja, o "la mujer de su vida". Por lo menos lo que había logrado concretar de eso.
En el resto de las cosas, la pasión se había atenuado, aunque no la alineación con mas o menos los mismos intereses y hasta ideas políticas.
Y habían surgido otras necesidades y compromisos económicos, profesionales, un hijo; que habían desplazado a las otras preocupaciones abstractas, más lejanas. Pero seguían presentes en el menú.
Finalmente la lluvia lenta pero implacable del tiempo, la rutina; erosionó lo más tangible, la intesidad sexual y la cordialidad que compartían con María. Antes no había reproches, no habían gritos, o desplantes, aún en situaciones difíciles. Ahora sí. Ahora, y desde dos años atrás.
Se intensificaron, concomitantemente, las contingencias hasta Raquel, la nurse, jovencita, con la que compartía esa pasión alentada por la lejanía, con, de, por, María.
Y miraba al tipo que salía de su casa.
María, Maryam aparecía en el Corán , e Isa ibn Maryam (Jesús hijo de María) su hijo, que no es Dios allí, es un gran profeta. Y María, Maryam, (a quien corresponde una surá o capitulo entero del texto sagrado), también es virgen en el Corán; pensó extrañamente luego de cerrar la puerta. Al levantar la vista vio el auto que se comenzaba a mover dese la calle que salía perpendicular a la puerta. Desde arriba del repechito, comenzaba a bajar, con el motor encendido y las luces apagadas, en la noche ya. (Pasó como un rayo, con un zumbido fuerte, la imagen del gran Saladino, con su favorita, abisinia, etíope, negra, hermosísima, entre las sedas y almohadones y alfombras y fuentes).
Como si cayera ahora en los extremos que había pasado. Se le aflojaron las piernas.
Pensó en el Misericordioso, el Compasivo, Dios. ¿Qué se le había revelado con María? ¿Porque esa felicidad? limitada, acotada, encorsetada, como ninguneada. Se le estaba dejando comer de a pedacitos, como los animales del zoologico, a través de la reja, prueban, pero no pueden alcanzar todo.
Los pensamientos, las ideas, pasaban rápido, muy a prisa por la cabeza, sin detenerse, como un torrente incontenible.
Sentía el puño de la angustia crecer en la garganta. Aceprax. Y se llevó dos miligramos bajo la lengua.
-Me falta algo, ¿que es?,
Lo buscó en el piso.
No se daba cuenta de qué.
Prendió otro cigarro.
El auto seguia bajando, pero él no lo miraba ya, casi.
Levantó la vista del piso y vió, bajo las luces de Sodio, amarillentas, una cabina telefónica roja, de madera con vidrios, prismática, brillante, como de una película. Y el teléfono negro. Alguien hablaba adentro, iluminado por una luz blanca.
Más allá, en la otra cuadra, otra cabina igual y enfrente tambien.
No podía distinguir a la persona, su cuerpo, sus rasgos.
Trrriiiiinnngggg, Trrriiiiinnnnnnggggg!!!!!!!!!!!
Su celular tenía el mismo timbre que los viejos télefonos.
Atendió.
-¿Que haces pá?
- ¿Cómo andás Alejandro?, dijo extrañado.
- Bien, mañana voy por tu casa, ¿te parece?.
- Si claro, pero tu hermana viene el viernes.
- Claro papá, viernes es mañana, ¿qué te pasa?
- Nada, nada, dale, nos vemos, un beso.
- Chau, un beso, pá.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, estaba convencido de que era miércoles.
La persona dentro de la cabina, hacía gestos cada vez mas vehementes, parecían similares los de las otras dos cabinas que veía también.
Tengo que ir a comer algo. ¿Donde habrá un boliche, en este barrio cajetilla?
La pastilla diluida bajo la lengua comenzó a aflojar el puño en la garganta.
Miró hacia atrás para ver que pasaba en la primera cabina roja.
Y vió que el auto seguía acercandose,
- Ahhhh, es el auto que estaba en lo de María.
Triiinnng!!!!, el celular en la mano.
Un mensaje de María.
Leyó: "estás bien, amor, te calmaste? despues vamos a hablar por favor cuidate mucho para mí."
- Andá a la puta que te parió, a la putísima madre que te parió, le salió, medio fuerte, pero sin gritar.
Las lágrimas apretaron de nuevo y rodaron y se secó los mocos.
Al ver el auto de nuevo, fantasmal, siguiendolo, pensó y buscó, se palpó el abrigo, los bolsillos del pantalón, de la camisa.
No lo había traído, no sé daba cuenta de que, pero no lo habia traído.
Bajó a la calle y miró al auto que prendió las luces.
Creyó reconocer a Javier al volante y acelerando.
Su cara le pareció mas familiar, como de un político.
Pero encandilado por las luces, se tapó la cara y cayó de vuelta a la vereda, mareado.
El auto siguió.
- ¿Que quiere este tipo?
Apoyado en un árbol, se levantó.
Vio la plaza, con sus cuatro cabinas telefónicas en cada esquina y unas luces para peatones muy bonitas, arboles altos, Araucarias, Tipas, algún Eucaliptus, bancos verdes, unas palmeras, una estatua. Ahora hablaban otras personas en las cabinas. Eran negras y todas gesticulaban mucho.
Un boliche en diagonal. Se encaminó.
Pero caminaba y la diagonal se estiraba, el boliche no se acercaba, no se alejaba, pero se iba estirando, plasticamente, como siguiendo el tenor de la humedad que iba aumentando con la noche.
Por fin comenzó a llegar, entre la bruma mojada.
Y del bar, salían dos personas con ojos grandes, redondos y los trajes brillantes, mojados. Con sombreros, raros. Y salía humo, gris o azulado.
Entró, con su cigarro prendido.
- ¿Que quiere? le pregunto el hombre que estaba en la caja.
No podía distinguir bien si había mas gente.
-Estamos por cerrar, le dijo el tipo.
- ¿Tiene algo para comer?
- Queda fainá
- Bien, dos de orillo y una mineral.
Sacó el celular.
Escribió a María:
Mañana te llamo.
"A donde va el buey que no are responde con prontitud si no tenís la contesta preparate el ataúd""El Albertío", Violeta Parra
Pero con la pitada profunda vino el mareo, que se hizo vahído y ceder las piernas y perder conciencia. El cuerpo helado, en el aterrador mar negro de inmensas olas que no veía, las manos ateridas hundidas como garras en el salvavidas, en el caos del viento y la lluvia sin cielo y relámpagos ensordecedores y rayos salvajes que hendían la oscuridad y alumbraban la espantosa escena. Pero el frío cedía y el calor arropaba el cuerpo y la garganta seca y la luz en las calles despojadas, polvorientas de cierto pueblo del norte, a lo mejor Tambores o en la única calle triste de La Hilera, una hilera de casitas no muy lejos del rio Tacuarembó (y del triste villorio de Montevideo Chico), cerca de unas lagunas, de cierta estancia donde un jinete capataz, elegía capinchos machos con la mira de su rifle, para saciar el apetito de los patrones. O él mismo con los moretones en el hombro niño, de los culatazos del rifle, de dispararle a las perdices cerca del Arroyo Malo. Y de ahí por el rio Negro iba pasando San Gregorio y pasando aún el Paso de los Toros a las felices, combativas, vibrantes y antiguas tarariras en la desembocadura del Salsipuedes. Y el vuelo caprichoso veía de pronto el asesinato sórdido de Urquiza a manos de los cuchilleros de Lopez Jordan, en su mansión fastuosa del Entre Rios. A un helado pasaje por Carreta Quemada o por el lino florecido de "Mundo Azul", en el Fusca. A cierto chasque galopante que llevaba un mensaje de Andresito (desde las cercanías del Palmar de San Borja) a Artigas (en las cercanías de Tacuarembó); asesinado en los montes de las quebradas del arroyo Lunarejo en el fondo de la Cuchilla Negra*. A las ruinas de las Misiones que lo conmovian en su mineral decadencia (más cercanas las de San Miguel). A los alegres viajes en los Tranvías de Asunción que habían sido de Montevideo. Y finalmente a los primeros encuentros clandestinos con María, que produjeron aquel escrito,
"Será mejor que no te muevas del remanso cálido, cómodo, de tus días. El único confort que puedo darte es hundirme en tus entrañas dulces. Solo fiel a mi desidia."
Pero, nada le interesaba mas que estar en ella. En su cuerpo y su palabra. Extrañamente no se cansaba de sus olores, ni de sus gustos, ni de su compañía. Volvió atormentado a los ojos verdes, los bucles oscuros y la voz de María que lo llamaban, cerca de su cara. Volvió. -¿Vos estas loco? Hizo un esfuerzo, pero no le salía la voz. No comía desde las 8 de la mañana, todo el dia dando vueltas por ese barrio. -Ahora levantate y andate que Javier tuvo un llamado. Despues hablamos. Le salió un hilo de voz, - yo te amo María, no puedo más.. . - Callate, que está mi hijo, despues hablamos. Sé un poco racional. - Le dí una carta a tu marido. - Si, ya la ví, pero él no la leyó. Tuvo un llamado de urgencia, por suerte. ... - Además, ya la rompí. Andate, por favor, si me querés, andate. Tomó el vaso de agua que le ofrecía María. Miró detenidamente el hogar, la mesa petisa con los adornos -en particular el caballo colorido de madera-, el hogar y la leña, el cómodo sofá de tres cuerpos en que descansaba su cuerpo que ya se levantaba, la mesa más allá, de madera oscura y sobria. Los cuadros en la pared, todos originales, oscuros, salvo una lámina, El beso de Klimt. Pasando el hall de entrada, el escritorio y el pibe jugando en la computadora. - Nunca vamos a estar juntos, le dijo, mirandola a los ojos. Se puso el abrigo y la gorra y pensó en darle un beso, en hundirse en su boca. Pero no, se dirigió a la puerta sin mirarla. -Adios. No contestó, salió y cerró la puerta.
Medio mareado todavía, veía un auto estacionado en la esquina, que tenía algo familiar.
*Nota del autor: un pequeño relato existe al respecto.
"... he vuelto cuando duele más el recuerdo que la ausencia..."(Alfredo Zitarrosa, creo)
Si, era de tardecita en la ciudad.
Calle arbolada, veredas amplias.
El tipo tiró el cigarro al piso y lo apagó con el zapato (o sea moviendo el pie, ubicado dentro del zapato).
Desde la mañana daba vueltas por el barrio.
Pensando.
Pensando.
Pocos boliches, para meterse, en realidad casi ninguno.
La decisión, o su proximidad lo habían llevado a los ansiolíticos y los ansiolíticos a cierta calma cretina, con la que observaba el paisaje.
Predominaban los caserones de buena construcción algunos mas racionalistas.
Otros con un toque andaluz.
Otros con techos de tejas a dos aguas y conjuntos habitacionales finos, con casitas duplex y techos de pizarra, ladrillo visto.
Tambien había algún edificio de tres pisos y casas mas antiguas, de altas ventanas a la calle sin jardín.
Pero dominaban los jardines.
La vereda tenía unos seis metros de baldosas contra las casas y tres metros encespados, contra el cordon desde donde subían árboles tremendos, plátanos, tipas, jacarandaes. Su vista no podía evitar el recorrido hacia arriba, a las ramas que se movían flexibles, elásticas con la brisa hasta terminar dejando la atmosfera oscura de la sombra y alcanzar el fondo fucsia de un cielo que se incendiaba antes de morir.
Uff. La cabeza del tipo iba y venía de la mina al marido, de sus hijos al de ella. De su trabajo, de sus lugares, de sus amigos.
La vida hacía un quiebre en ese punto.
Justo ahí.
Sentado ahora en un murito, le sacaba las pelotillas de lana a su pulover azul. Era una actividad inútil, pero que lo tranquilizaba, lo ayudaba a pensar, a ir diluyendo el pensamiento y finalmente a pensar en nada, por horas. Despues hacia pelotas juntandolas y apretando la lana entre las manos y les daba una patada al aire.
El aullido lejano del tren, lo saco de su huida hacia adentro,
justo antes de tirar el cigarro.
Justo antes de decidirse a encarar la puerta
justo antes de mirar fijo la casa
y comenzar a caminar, con la vista fija en el timbre.
Era una casa bonita, con un jardín al frente y grandes ventanales.
Un garage con el auto de tres años estacionado en el jardín.
Lo feo eran los aparatos de aire acondicionado que salían para afuera como dientes o muelas, mal ubicados y sus cañitos goteando.
Ay. Levantó el brazo y oprimió el timbre.
Su sonido apagado desde adentro del hogar, lo hizo temblar, erizarse, marearse en un resplandor de cambio de conciencia, como un fogonazo instantaneo en la cabeza.
Pasaban imagenes veloces en su mente, de ella, de su infancia, de su padre.
Pasaban automóviles veloces a su espalda, por la calle.
Sintió el murmullo de adentro:
-Andá vos Javier, yo estoy con Andresito.
-Bueno voy, voy.
Ahí viene, suspiró.
Se acomodó el sobretodo, tragó saliva y trató de ahuyentar las imágenes de la cabeza.
Se situó a un metro y medio de la puerta, erguido como una tabla.
El pestillo giró, ruido de cerradura y puerta que se abre, recortando el tipo contra la luz cálida del hogar.
Otro fogonazo en la cabeza.
-Si?
(nunca lo había visto y le era familiar, que extraño)
...
-Que desea?
(parecía que lo conocía de otra época, de la infancia, de un sueño)
...
-No puedo estar acá toda la noche.
(Vamos, vamos)
-Acá.. ¿es la familia...? susurró.
-Aristimuño, ¿que necesita?.
-¿Esta casa está a la venta?
(en un hilo de voz, el guión ensayado le pareció idiota).
-No, no. Que yo sepa.
-A ver. ..
Y revisó en los bolsillos buscando la carta con el detalle de lo que le quería decir a Javier.
Un relato de su relación con María, la esposa, ¿una justificación?, la confesión del amor, su deseo de terminar de...¿de terminar que?
El sentía un angustioso amor por María, como el del naufrago que se aferra al salvavidas en el monstruoso mar nocturno.
Pero no tenía ninguna posibilidad de proponerle algo.
A la mina no le interesaba otra cosa que amarlo cada tanto.
Vivía bien, cómoda, aunque le desagradara dormir con Javier.
Entonces el tipo había decidido el incendio, y encontrando la carta carraspeó:
- Bueno, de cualquier manera le dejo...
Apareció el niño, sacando la cabeza por abajo del brazo del padre,
-¿Quien es papá?
-No sé Andres, el señor estaba tratando de darme algo...
-No, me equivoqué. Disculpe la molestia.
- No, pero, espere, ¿que me iba a dar?
Era inutil, el hombre ya se ponía la gorra y dejaba el jardincito.
La noche se había tragado la luz.
Eso hubiera sido lo mejor, imaginó, mientras se alejaba, luego de entregada la carta a Javier.
Y ya de espaldas a la casa encendió el cigarro y tiró el fosforo por encima del hombro.
Mi amigo el Maestro Sokon Matsumura ha decidido dejar la actividad blogeril, no se si por un tiempo o qué.
La cuestión es que los asombrosos blogs "que crack matsumura" y "ficción rara" han quedado no sé si en suspenso o van a dejar de emitirse.
No me apena esto, sé que irá en al dirección correcta de sus sueños, pensamientos e intuiciones. Ahora, no podría tolerar que su perspicaz visión, su ingeniosa creatividad, su capacidad de exponer el alma con el don de la visión límpida y la búsqueda honesta de la belleza y el sentido, no se manifieste en algun lugar donde pueda verlo, maravillarme y aprender.
Este video me hizo pensar inmediatamente en sus producciones.
El albino Hermeto tiene como él un asombroso sentido del humor, unos conocimientos profundísimos del arte y la cultura y una intuición infalible, ingenua y sin prejuicios sobre los inesperados y deslumbrantes caminos de la belleza.
Este video en particular me parece que resume esa simplicidad, desprejuicio, conocimiento,sorpresa, ingenuidad, belleza y gozo a la vez.
Y no sé si le gustará, pero quiero homenajearle con él de alguna manera y sobre todo manifestarle mi respeto y admiración. En serio.
Unos blogs y un ser maravilloso.
Salud, Maestro Sokón.
Yo, estaba pensando en poner algo sobre el destino de las cenizas de Artigas,
que obviamente tienen tres posibilidades: el cementerio (el del Norte en particular, para que la gente disfrute ese hermoso lugar), el Paraguay (que fue el lugar definitivo que el eligió) o la Iglesia (porque el tipo era cristiano). Quizás lo haga mas adelante.
Y escuchaba a Laurie Anderson.
Y me di cuenta que este tema habla del lenguaje de los Dragones.
Es mas, refiere casi a una experiencia personal, al respecto.
Además habla de tiburones saliendo del océano.
Me sentí muy sintonizado con esto.
Y ademas, disfruto mucho de esta música.
Se los dejo para que lo disfruten, mientras sigo pensando en el blog del Mausoleo.
LAURIE ANDERSON - LANGUE D'AMOUR
Let's see. Uh, it was on an island. And there was this snake. And the snake had legs. And he could walk all around the island. Yes. That's true. A snake with legs. And the man and the woman were on the island too. And they were not very smart. But they were happy as clams. Yes. Let's see. Uh...then one evening the snake was walking about in the garden and he was talking to himself and he saw the woman and they started to talk. And they became friends. Very good friends. And the woman liked the snake very much. Because when he talked, he make little noises with his tongue, and his long tongue was lightly licking about his lips. Like there was a fire inside his mouth and the flame would come dancing out of his mouth. And this woman liked this very much. And after that, she was bored with the man. Because no matter what happened, he was always as happy as a clam. What did the snake say? Yes! What was he saying? OK. I will tell you. The snake told her things about the world. He told her about the time there was a big typhoon on the island and all the sharks came out of the water. Yes. They came out of the water and they walked right into your house with their big white teeth. And the woman heard these things. And she was in love. And the man came out and said: We have to go now! And the woman did not want to go. Because she was a hothead. Because she was a woman in love. Anyway, we got into their boat and left the island. But they never stayed anywhere very long. Because the woman was restless. She was a hothead. She was a woman in love. And this is not a story people tell. It is something I know myself. And when I do my job, I am thinking about these things. Because when I do my job, that is what I think about. Oooo la la la. La La La. Voici. Voila'. Ooo la la la. Voici le langage de l'amour. Oooo la la la. Oooo. La la la. La la. Voici. Voila'. la la. La la. Voici le langage de l'amour. Comme ci, comme ca. Voila. Voila. Voici le langage de l'amour. Voici le langage de l'amour. Attends! Attends! Attends! Attends! Attends! Attends! Ecoute. Ecoute. Ecoute. Ooooo la la la la. Ooooo. Ooo la la la la. Voici le langage de l'amour. Voici le langage dans mon coeur. Oooo la la. Oooo. Voici le langage de l'amour. Voici le langage dans mon coeur. Voici le langage dans mon coeur.
Ayer estaba a punto de colgar, el texto que sigue.
Me detuvo encontrar algunos comentarios, que me resultaron sumamente auspiciosos, como buenos augurios a Tiburones Voladores.
Decidí posponer para hoy.
Hoy el Maestro Sokon M, en el comentario que esta debajo de su nombre en el chat de gmail, puso que según una extraña ley aprobada el año pasado, hoy era una especie de "dia nacional de lucha contra el suicidio" (luchar contra el suicida sería a todas luces un despropósito).
Dada la seriedad del maestro me pareció que todo esta dado para que este artículo se publique hoy.
Pertenece a el Inmenso Rafael Barret (1876-1910).
Dice escuetamente la wiki: "Escritor español que desarrolló la mayor parte de su producción literaria en Paraguay, resultando una figura destacada de la literatura paraguaya durante el siglo XX."
Yo creo que fue y es aún hoy, un rayo de humanidad, un haz de energía literaria puesta al servicio de quebrar todas las sujeciones que atan, que rebajan la condición humana de los mas humildes, de las victimas primero sí, pero tambien de los hombres en general. Creo que como pocos avizoró las primicias de un mundo mas "humano", para felicidad de todos, mas alla de las sórdidas miserias de su época y aún de la nuestra.
Por eso y porque entiendo que nuestra ciudad no detiene su lógica suicida tampoco, quizas tambien para tratar de entender algo mas, en fin..
Publicado en "Los Sucesos", Asunción, 13 de marzo de 1907.
No hace mucho tiempo que, en el Uruguay, una niña de tres años, resuelta con terrible lucidez a matarse, conseguía desgarrarse las entrañas. Pocos días ha que un honorable empleado de esta capital, después de abrirse de un tajo las carótidas, dejaba cerrada sobre la mesa la navaja de afeitar con que se había degollado. Acabamos de leer entre los telegramas europeos la historia de esa tribu armenia que, harta de miserias, de hambre y de persecuciones, se ha suicidado en masa.
Resulta fácil declarar locos a los que se suprimen. Pero desgraciadamente en muchos casos nuestra ignorancia no encuentra otro síntoma de locura que el mismo sombrío desenlace. No son los enfermos de la carne y los exaltados los únicos que mueren a manos de su propia voluntad. Los prosaicos y los robustos caen también en ese vértigo irremediable que, a veces, absorbe hasta a las más sólidas inteligencias. Un joven vienés lleno de salud y de talento, se envenena a los veintiún años. Sus padres hallaron sobre el cadáver un papel, y en el papel una línea: «Me mato por curiosidad». Desde el lord inglés que se pega un tiro porque en el patio de su casa, construida según los planos de un palacio italiano, no suenan los ecos de la voz igual que en el original, hasta el desgraciado que cede en la sombra a la espantosa seducción y sucumbe sin dar explicaciones porque no sabe escribir, sentimos, a través del hastío mediante el cual se analizan puerilmente tantos suicidios misteriosos, la formidable presencia de una idea. Es la idea quien asesina, la idea obstinada como una venganza y aguda como un puñal.
«No somos nosotros los que tomamos el revólver, sino el revólver el que se apodera de nosotros», ha dicho Paul Bourget, y una angustia más íntima nos penetra al considerar los enemigos fatales que nacen y se desarrollan silenciosamente en nuestra alma hasta estrangularnos un día. Fantasmas sin cuerpo y sin piedad, fúnebre voluptuosidad del abismo. Además de los mil peligros de la existencia cotidiana, y de la asechanza de innumerables gérmenes morbosos, existen funestos gérmenes morales, dotados análogamente de multiplicación y de contagio. El suicidio adquiere en ocasiones carácter de epidemia. Ha habido que derrumbar conventos donde las monjas, a pesar de todos los castigos ultra terrestres imaginables, se iban arrojando desde el tejado, a imitación unas de otras, y un coronel francés mandó quemar hace algunos años una garita donde se suicidaban de noche todos los centinelas del regimiento. Hay un pánico que huye del desastre, y otro pánico que arrastra hacia él.
Mas la impresión profunda y disolvente que nos causa el suicidio ajeno no es debida tanto al poder de la obsesión mortal como a la extraña naturaleza de esa obsesión. No es la muerte lo que nos abruma sino el deseo y el designio de morir. Que un ser organizado, que una fuerza perezca bajo el peso victorioso de fuerzas superiores, está bien. Eso es la vida. Pero que una fuerza se vuelva contra sí misma, que el animal humano en una contorsión infernal se desgarre con sus propias uñas, he aquí lo que nos hiere en las raíces de nuestra lógica y de nuestros instintos fundamentales. El hecho de que aspiremos a aniquilarnos y, sobre todo, el hecho de que lo podamos realizar, destruye el equilibrio interior del universo y refuta a Dios.
Se suele afirmar que el suicidio es una cobardía. El suicidio puro, el suicidio egoísta (no el suicidio heroico o religioso que, lejos de negar la vida, construye y glorifica una vida más potente y más amplia), será siempre para el individuo normal un acto de valor que nuestros abuelos llamarían satánico. El suicida, desde un terreno inaccesible, desafía al destino, se burla de la Providencia conocida o desconocida, y en las tinieblas donde se hunde, por su capricho, levanta una acusación que jamás será acallada. Es arrogante ordenar como un lacayo al monstruo negro que todos esperamos temblando, y salir del mundo como de una visita. El prestigio estético del suicida no se discute. Musset dibujó con eficaz poesía al orgulloso rolla en uno de los poemas más hermosos del siglo XIX, y el Werther deGoetheha puesto al alcance de muchos amantes las pistolas enviadas por Carlota.
Contrario a todo elemento activo, el suicidio es odiado y perseguido por la razón y por la fe. Mientras haya un hombre que se mate, la humanidad está amenazada. Cada suicidio es un remordimiento para todos, una desconfianza del futuro, una inquietud pertinaz de que hay que curarse a toda costa. Cuando en Esparta empezaban a suicidarse las vírgenes, un sabio legislador dispuso que los cadáveres desnudos fueran públicamente expuestos, y así cortó radicalmente el mal. El pudor dio hijos a la patria. Pero ¿qué remedio encontrar al suicidio moderno, que es ya casi un hábito social y recuerda el frenesí funerario de la decadencia romana? En los corazones principio de siglo no quedan las virtudes de una pieza, sillares de las costumbres, y el infinito firmamento está vacío de promesas y de dioses. El suicidio de ahora, múltiple y fugitivo como la democracia misma, parece una de esas vegetaciones malignas que revelan en los cuerpos degenerados la próxima corrupción de los tejidos.
A esta época le falta serenidad. Vacilamos bajo la masa cada minuto más enorme de la ciencia positiva. Los fenómenos físicos, que por fin han entrado en nuestros ojos y se han instalado en nuestro pensamiento, aúllan en torno de nosotros y nos enloquecen. Queremos ajustar nuestra conducta a la fría y brutal realidad objetiva, y violamos la antigua y armónica dignidad de nuestras personas. Por nuestra mente dislocada cruzan espectros delirantes, y no reflexionamos como hombres, sino que corremos como máquinas. Somos ya incapaces de contemplar la vida con el amor inteligente y tranquilo de los que hicieron del Mediterráneo la cuna de las razas elegantes y la fuente de toda belleza; somos incapaces aun de contemplar la muerte con placidez, y de sacar de ella nuevos argumentos para vivir y nuevas imágenes para ennoblecernos.
Nuestras relaciones con la muerte se reducen a una higiene pedante, meticulosa y mezquina, inspirada por el miedo práctico que nos distingue de las generaciones pasadas, y a una demencia pasajera, engendradora de suicidios vulgares. La muerte, a semejanza de las demás augustas leyes naturales, merece ser tratada con más elevación, y, ¿por qué no decirlo?, con más religiosidad. Paulina, mujer de Séneca, quiso morir como él, pero de orden de Nerón le cerraron a tiempo las venas. Conservó siempre una palidez mortal. Que un poco de esa sagrada palidez purifique nuestras frentes, demasiado inclinadas a la fútil conquista de la política y del dinero.
"Tenemos , todos los que vivimos una vida que es vivida y otra vida que es pensada, y la única vida que tenemos es ésa que esta dividida entre la verdadera y la errada.
Cuál , sin embargo es la verdadera y cuál la errada, nadie nos lo sabrá explicar; y vivimos de manera que la vida que tenemos es la que tenemos que pensar."
Fernando Pessoa
Sometido al imperio de tus ojos
encandilado por el aura de tu sonrisa
deambulo en la vereda,
voy combustible
sonriendo
tramando lascivia
sobre tu piel blanca
elucubrando lujuria
que juega en mi sonrisa
miro gente que no me dice nada
miro gente que pelea por su vida, hoy
miro niños
a todos va mi sonrisa, a todos
no es por ustedes, no
(hoy no logran distraerme)
es por tu imperio ególatra,
por tu señorío sobre el territorio de mi piel
y los signos y los símbolos que me pueblan
y que soy
y que ya no son lo mismo
y significan otra cosa.
y va mi mano por tu muslo blanco
y mi boca llena de saliva acá
al lado de una señora
que mira mi cigarro húmedo
que no prendo en el bus,
y mira temerosa mi sonrisa cuando le pido paso
(no la voy a besar esta vez, madame , muy amable)
y encendido mi cigarro, no arde como yo
que me consumo en las llamas
que crepitan en mi pecho
quemando mariposas
consumiendo gusanos que viven de mi alma oscura
y entonces, asciende el flujo energético
desde abajo,
e insulto al del mercedes que se me viene encima, cuando voy cruzando,
y le niego al roto que me pide un cigarro
y pateo una botella de plástico al medio de la calle
y quiero patear y provocar
y tropiezo en una baldosa erguida irreverente,
-la conchadelalora-
ciudad miserable!, ciudad maldita!, grito
(susurro en realidad, pero grito en mí)
y trrrriiiin trrrrrriiiin trrrrrriiiin
pavorosa vibración contra mi torso
el celular,
me detiene al costado de la calle
un fogonazo
un golpe en el pecho
(pero desde adentro),
¿uno de tus textos penetrantes,
o aún tu voz honda?
vacilante
mi mano
lo toma...
Oh , cuando acabe contigo
cuando esté contemplando tu cuerpo
ablandado por el gozo
brillante exudación, rocío que se enfría levemente
en tu cuerpo tibio
y goteen líquidos brillantes
de tus profundidades
y lágrimas de tus ojos entrecerrados,
ya no seré el vampiro que bebe tus humores,
seré el inmundo dragón que soy
y te tomaré en mi boca
moviendo mis alas membranosas
te mostraré desnuda y exánime
a toda la ciudad
tan blanca
pasearé por los suburbios contigo entre mis dientes
y te verán los seres miserables
las criaturas patéticas oleran tu cuerpo
pasaré cerca de los muertos que caminan
y el agua pútrida
y sobre los grandes edificios
y sobre los lujosas mansiones del poder
y todos clamaran por ti
por tu cuerpo
por tu blancura
y cuando todos te hayan visto
te llevaré para siempre
a mis cuevas altas
rodeadas de riscos
de caídas súbitas a la nada,
y no te dejaré ir
a nadie verás si no a mí
solo para mí
serán tus palabras y tus lágrimas
tus sonrisas y estertores
te detendré con el abrazo perpetuo
con el beso ardiente
viajaras en mi boca
sobre mi lomo
desnuda
en el frío
en el calor
en la lluvia
en el crepitar
de nuestro fuego
abrasador,
allí estarás conmigo
hasta que yo muera
o mi universo se disuelva
y te libere,
y te desgarres
queriendo volver
a mis cuevas
a mi oscura patria
de la que solo quedará
tu recuerdo
sangrante
amor
Imagen gentileza de Wonder, atinada en la ilustración y la palabra. Merci.
Una modesta proposición para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público.
Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.
Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.
[. . .]
Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.
Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.
El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio, de éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos.
[. . .]
Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor.
Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.
Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.
Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.
He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.
Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.
Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.
Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.
Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.
En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.
[. . .]
He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.
En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.
Segundo, los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.
Tercero, puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.
Cuarto, las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.
Quinto, este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.
Sexto: esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.
[. . .]
Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.
...el Oeste montevideano es vasto y diverso.
Comienza con algo de eso que decís,
De jardines y calles de amplias arboledas,
Pero más al Oeste se vuelve proletario, malevo, pobre (hacia los arroyos)
y también ranciamente aristócrata por momentos.
Lleno de Utopías llorosas como los eucaliptus y los sauces.
Rutas, accesos violentos de miserias,
Injusticias ardientes y lugares misteriosos, lascivos, terribles y hermosos.
Puentes, los más lindos y abyectos
-Especialmente proclives al crimen
y a la busqueda de la felicidad.
Y aún a ambas cosas a la vez-
Encuentra el Abandono y Cementerios altos, la Bahía.
Una fortaleza con cañones, ranchos, bosques, playas y field de golf.
Hay raza: india, negra y otras aún distintas.
Lastimosamente pobre y precario.
Y aún bellas jóvenes de orgulloso, fértil vientre.
Solidamente voluptuoso,
mansiones de presidentes y alquimistas,
Villas casi italianas, quintas.
Mujeres de bronce y Hombres de trigo.
Estoicamente triste, lacrimoso, esperanzado y desesperado.
Iglesias y Terreiros.
Padre del fracaso y Madre del futuro.
Quizás.
Y árboles hermosísimos.
Como el de ahí, a tus espaldas.
Campo luego, la via del ferrocarril...
foto 1: vista de la bahía desde el Cerro (calle Barcelona).
foto 2: vista del Cerro e isla del Bizcochero desde "La isla" (La Teja).
foto 3: deriva sobre mapa de Capurro y La Teja propuesta por jntkdvr.
Salim bullía de sueño. Setecientos eones, eras oníricas susurrantes.
Fabulosos paisajes, interminables desiertos sobre playas interminables, corceles rampantes de inextinguible coraje, espadas saciadas de sangre en triunfantes batallas.
Gigantes y gnomos, graciosos eunucos dorados y ébano, entre bellísimas doncellas de todas las pieles (mieles), leones, panteras, serpientes desplazan el silencio en harenes caprichosos; rodeados de brillantes columnas de mármol blanco y negro y suaves fuentes, en melodías de aves y frescos cantos rodando en el agua sutil de los jardines, caricias de la brisa entre las llamas azules de las cortinas de seda.
Tibios labios susurran al oído: -Salim, Salim ¡Ven, sálvanos!
Los párpados arrastran al zenith la visión somnolienta de Salim.
Grises nubes, refulgen gigantescas alas de plomo.
Nadir: estampidos secos, abrasan las balas surcando el pecho trepidante del buen Salim.
Negro punto de la boca, fusilánime yace.
eMe Margarita me rompiste el alma
mi rencorosa rabia, escupe ahora esta canción
(para avivar los giles que todavía en babia
van a vender el alma por un sueño de amor.)
Te vi sentada, pantalon apretado, una blusita roja, en la oficina vil
tu cuerpo brujo y tu sonrisa limpia detras de aquellos lentes
encendiste mi mente y eso no fue sutil.
Nos presentaron, artera fue la hora
tecleabas algo, en la computadora
a alguna sugerencia tu mente estuvo abierta
pense que así tambien podrían estar tus piernas
trenzadas en mi espalda si Dios lo permitía.
Busqué casualidad y un día la encontré
fue cuando te arrimé a cierto hospital
ahí fui confidente de un amor amargo
(al fin se te esta dando, pará no te afilés).
Y así seguí rodando, extraño acontecer
empece a destejer, todo lo que acuné
familia, casa, el rope, boliche y buen pasar.
Condenado por una curda ensoñación,
sin siquiera saber muy bien quién eras vos:
tu boca, tus caderas, solo quería montarlas algún día
pero quedé jodido, porque me enamoré.
En una buena noche, después de algo de alcohol
se unieron nuestros cuerpos por un abrazo largo
se estrecharon mis piernas en tu vestido negro,
el zurdo encabritado, momento iluminado
no supe rematar, phd de nabo.
Lo que vino después fue cruel humillación
me invitaste a tu fiesta (en borde del filo),
yo caí regalado comenzando a beber de ese caliz amargo
te entregué mi presente, palurdo emocionado
y a poquito de entrar, oí que hablaban de un quía
resulta, que decían: era tu parejita.
Un rayo me partió, puñalada de día
rajé a vomitar la podrida ilusión
sosteniendo mi espectro un árbol me bancó.
Me había dicho un amigo
te poseía la histeria
yo no quise creer.
Entonces... (perdido por perdido),
me tiré hasta al final:
en un rincón oscuro de un boliche perdido
te confesé pasión.
Vos témpano implacable detrás de tu cortado:
"hacete cargo nene, que yo nada que ver"
levanté la cerveza
-que me estaba sirviendo-
te la partí en la jeta;
que me importan las rejas
si tengo por condena
necrosis en el alma
y muerto el corazón.
De I. Fagundez y S. Contursi para toda la Cuenca del Plata.
Desde el lomo de burro y para toda la Cuenca del Plata (especialmente a las hermanas Rosario, Paraná, Resistencia, Santa Fé, Córdoba, Buenos Aires, Asunción, Porto Alegre, Paysandú, Salto y Tacuarembó) tenemos el agrado de presentar, -con todo respeto a esta prestigiosa audiencia- de Imperialisto Fagundez y Sedicioso Contursi:
MADRE PERRA
Inglaterra, madre perra
desde el momento que nos abandonaste
con la semilla del fracaso nos dejaste.
Y ahora que estamos en la lona
allá en el Commonwealth no nos dan bola.
Las primas Australia y Nueva Zelanda
dicen que caminan como Dios manda
tan lejos de tu hermoso River Plate*
donde piantamos de tanta tristeza y mate.
Perdoná por los baños de agua hirviendo**
los gauchos solo se estaban divirtiendo
fue sin querer aquella hora oprobiosa
la vuelta de obligado hoy suena odiosa
Sin Elíos, ni Artigas, ni Sanmartines
Dorregos, Andresitos, Leandros Gomez
Don Juan Manuel de Rosas fiero gaucho
lloramos te hayan hecho tanto daño.
Inglaterra, madre perra
HACETE CARGO por lo menos
de este estado tampón
que fue tu extraña creación***
pon pon.
*debe leerse en castellano
**existen versiones de que fue aceite, posiblemente haya sido todo: aceite, agua y grasa.
***obvia alusión a la Convención Preliminar de Paz, Rio de Janeiro, 1828.
Esperando sea de vuestro agrado y siempre atentos a todas las sugerencias de nuestra seguidora (y fiel) audiencia, nos despedimos dándole la bienvenida al nuevo año que se acerca timidamente, como no queriendo, como sabiendo que la mano viene mal barajada. Sin embargo aquí estaremos en este territorio (el soporte y la gente ("clic")) aguantando el temporal con asado y aguardiente.
Salud...
no quiero ir a valizas
no quiero ir a cancún
no quiero ir al polonio
ni estar en la pedrera
(lejos de tí estaré,
montando una ballena
asesinando lobas marinas
sopleteando escarabajos)
no voy a ir a roma
ni voy a buenos aires
no iré a punta del este
ni a la barra del chuy
(ballena hija de puta
ahora me pateaste
dejá, me abandonaste
por esa vil pitón)
no voy a ir a la habana
ni a río de janeiro,
ni río de la Plata
-se fué y eso me mata-
(Yo tenía mi dinero en la banca Mordecki,
que siempre me quiso coger,
tomándome de la cintura insistenemente.
Ahora la dejé, invierto en escarabajos y pitones)
Plata es la que me falta
para pasar la vida
como una brisa leve,
con una risa breve
(plata, una mina buena, salud, cariño, ¡proyecto me piden ahora!,)
(una obra enjundiosa, una marca grandiosa)
(un magnífico pajaro violeta con copete rojo, pecho amarillo fuerte, patas verdes, brillantes ojos lasser ambar, graznido poderoso y vibrante, ensillado y atado al palenque -por las dudas-)
encenderé la tele
con ella mi adicción
a que la nada pase
(oh no, la pasta base)
sentado en mi sillón
(la paja en el ojo propio,
la viga clavada en la cabeza
la flecha en el corazón
el plomo líquido en el alma)
después ud me cuenta
lo que el sol ilumine
es hora que termine
con esta vil canción.
1. Manda al Diablo a todo lo que tengas ganas o te rompa las pelotas.
2. Revisa lo que mandaste al Diablo porque te puedes arrepentir amargamente. (Sobre todo si es algo que te hizo sentir cerca de la felicidad)
3. Un navío lleno de whisky es una fuente de alegría.
4. Cuando la angustia comience a estrangularte sigue el camino del Do (lo puedes continuar después también y hallarás algo mas que un buen vómito):
- Do galones de whisky (o de caña)
- Do miligramo de Alprazolam
- Do porro
- Do mina (advertencia: debes asegurarte que tu cordura resista o tener un buen siquiatra, vale también en el caso de las chicas, aunque ya se sabe que las mujeres son poderosas).
- Do abrazos (pero de esos que te dejan sin respiración, que te ponen en puntas de pie o te hacen levantarla en vilo).
- Otros Do abrazos, de esa chica que te quedó debiendo uno, o no, pero que tenés ganas de volver a abrazar por lo menos un par de horas, o toda la noche o Do días seguidos o hasta que ya no te duela el pecho.
4.1 Axiomas del camino del Do:
- Do puntos no definen una recta, definen millones de líneas, o que alguna conclusión viene luego de ellos.
- El camino mas corto entre Do puntos tampoco es recto. En ninguna situación o circunstancia de la vida real y menos después de haberte vaciado el navío de whisky.
- Do sensei son mejor que uno, siempre que no hablen a la misma vez.
- Do vidas son mejores que una y permiten iniciar una conversación tipo: yo te conozco de otro lado, quizás de la otra vida... (aunque puede ocurrir que el/la interlocutora salga disparando y te esquive durante todo lo que te quede de esta vida).
5. El camino de la rectitud comienza donde se unen el de la buena fé y la sabiduría.
6. Ocurre que estos últimos son paralelos en casi todas las dimensiones conocidas, por lo tanto solo se unen en el infinito.
7. Definición de infinito: Destino arcano que aparece en los carteles de muchos ómnibus solo comprendido por iniciados. Vg. 546 Gowland, 150 Pº Calpino, 103 Villa García, 427 Los Bulevares, etc.
8. El camino de la Rectitud esta lleno de curvas.
9. El Camino del Do también.
10. Ambos (el camino de la Rectitud y el camino del Do) pueden conducir a la felicidad, siempre que tu cerebro (ese laberinto) admita esta dimensión especulativa de la vida. De cualquier manera es posible que te dejen bastante cerca, aunque te pases un par de paradas.