Sunday, December 27, 2009

Ruina modernista

Imposible resistir
el cuento de la ruina
pues como el árabe lo sabe
el contar y la ruina
son una palabra sola.

Yo era joven y ardía, deambulaba
entre los bares y las camas y hablaba
por teléfono, largamente, me acostaba
con todas las que podía, que eran muchas,
todas distintas y todas iguales.

Una madrugada la encontré: yo volvía
fresco de una orgía melancólica
y ella bebía sentada pacientemente
en un zaguán una cerveza de a litro
blanda y prolijamente mientras miraba.

Mentalmente la llamé
(como mi nombre es Jano)
Juno.

Juntos tuvimos un algo pitagórico
que nos volvió durante un tiempo
uno.

...

Volví a verla en una conferencia.

Hablaban de autopistas
y ciudades visionarias para ancianos
en algún lugar de Punta Yeguas
los croquis eran imprecisos.

Ella repartía canapés y me traía
repetidas copas de champaña que bebimos
entre risas y miradas envidiosas.
La música era adecuada.

(Me dijo que tenía un teléfono blanco
con un cable blanco, que adoraba).

Nos vimos una noche, luego dos y tres,
cinco seguidas, apenas comíamos, bebíamos agua.

Todo había empezado así:
desnudela
se sentó sobre mí
como una niña y se pintó
el cuerpo con tinta roja.

¡Cuántos besos te di!
¡Cuántos besos te daría!

En aquel tiempo debí cruzar
a Buenos Aires, otra conferencia:
presentaban el disco “Bocanada”
que tanto impresionó mi juventud.

Y cité por muchos días los versos del poeta.
Y canté las melodías por semanas
Iluminándome
el artista
el alma.

Pero un día escuchaba distraído
y reparé de súbito en un verso
preciso e indelebilidísimo
y supe que alguien moría
y esto se repitió tres veces.

Tres veces escuché el verso
tres veces murió alguien:
un amigo del que ya nada sabía
un familiar enfermo
un lejano conocido.

(Si escuché dos veces más
fue porque no lo creí.
¿Presentía o producía?)

Luego olvidé.

...

La luna caía entre edificios
bien encima de la calle.
El mirador de enfrente
se azulaba cada tarde
de primordiales sombras delicuescentes.
El faro de la aduana
se instalaba en ti.

...

Una tarde no muy tarde
descubriste a la ligera
“Bocanada”.

Vi tus ojos encenderse
de amarillo y verde
como anisadamente.
Quise detenerte
pero... ¡no sé!
confié en el azar
que hasta entonces creía sutil y delicado:
tu piel blanca iridiscente, tus cejas
como pájaros negros remontando.

Y entonces escuchaste el verso
Y tres veces murió alguien:
un conocido lejano
un amigo de quien nada sabías
un familiar enfermo.

¡Ah, tus ojeras dilatáronse
en la misma faz del crepúsculo!
¡Y yo navegué en la arruga de tu frente
en espasmos que acompasaban torpemente
tus palpitaciones, en una melancolía
como impávida, casi eucarística!

Luego vino un temporal.
Luego sangraron los días.

Cierta mañana te sorprendí
escuchando una música africana
y al anochecer partiste arrebujada
por los densos vapores de tu buque.

Cruzaste dos mares
y adivinaste el futuro.
Pero no contabas historias.

Pasado el tiempo, recibí una carta pavorosa
escrita de tu mano, que adivinaba
finamente obscurecida
donde, al final, transcribías:

“¡Oh Sumo Genio de las cosas!
Todo tenía un canto, una sonrisa, un modo...
Un rapto azul de amor, o Dios, quién sabe,

Nos sumó a modo de una doble ola,
Y en forma de ‘uno’, en una sombra sola,
Los dos crecimos en la noche grave...”

--

foto: frontón de edificio en Gonzalo Ramírez y Lorenzo Carnelli.

Friday, December 25, 2009

Wednesday, December 16, 2009

felicidades


En sus "Estudios sobre la fenomenología del amor y el desamor"el filósofo contemporáneo y poeta romántico austríaco (actualmente disfrutando de una década sabática en el Rio de la Plata, más presisamente en Tacuarembó) Walrrus Vonhoeffer, propone una serie de observaciones sistematizadas y afirmaciones que, sin constituir un cuerpo teórico sólido o blindado, son estimulantes y provocativas al ingenio del lector atento. Sobre todo si se leen a la sombra de un árbol en un día tibio, disfrutando de una bebida inspiradora o recibiendo las gracias de la buena compañia, cerca de una playa de Maldonado o Rocha durante una siesta estival.

Sin embargo, han surgido voces críticas, aunque tampoco del todo lúcidas, como la de Luvdwig Antofagasta, quien ha sostenido temerariamente que esta obra es nada mas (y nada menos) que un refrito del famoso ensayo "Ars Amandi" del agraciado poeta romano Ovidio. Afirmación que pudiera tener algun viso o alguna conexión con la realidad si no fuera por el hecho de que el bueno de Walrrus no conoce a Ovidio o a su obra. Y su nombre le provoca unos accesos de hilaridad tales, que no puede evitar que el torrente de una estentórea carcajada le sacuda desde la punta del pelo a la de los pies, cada vez que lo oye. "No puedo plagiar a alguien, de quien no puedo evitar reírme durante horas, cuando escucho su nombre" ha sostenido con sorna en una entrevista reciente, luego de una larga internación debida a los problemas cardíacos provocados por aquellos inconmensurables accesos.
No ha dudado este fértil pensador (con mas de 23 hijos con las seis mujeres que se le conocen), en parafrasear al gran músico y poeta criollo Atahualpa Yupanqui, para transmitir sus conceptos."Las minas y las poesías se van por la misma senda" ha dicho: "Las minas no son de nosotros, las poesías son ajenas", para horror dela ortodoxia criollista rioplatense.

"Mis tesis son oblongas" ha dicho Walrrus, y efectivamente son más largas que anchas (dos veces y media), "aunque no infundibuliformes, porque no engañan". Estas palabras, debo decir, están llenas de sentido común y de cierta idiotez. En lo personal estoy convencido de que lo infundibuliforme no necesariamente engaña, pero entiendo que sea opinable.

"El desamor es una porquería", es una de las frases mas logradas de la obra, desde el punto de vista conceptual y estético. Transmite una vibración pocas veces lograda en libros de este género.

"El amor es una suerte de histeria mezclada con dependencia psíquica y hasta física, debería tratarse como cualquier adicción." Esta frase resume el original y corajudo tino de Walrrus con acierto.

Haciendo un raconto esquemático sus tesis podrían resumirse en:

1) La cultura ha generado la idea de la "Felicidad", que es a todas luces una aspiración (o peor una abstracción) inútil o por lo menos errónea.

2) Un camino necesario para alcanzar Felicidad es el Amor -es significativo que dedique Walrrus 67 páginas a discutir la existencia de un amor "eros" y otro "ágape"(genérico, fraternal), asi como al monstruoso "thanatos"(pulsión de muerte o destrucción o vuelta a la nada), polemizando con el propio Pablo de Tarso o San Pablo y hasta con Sigmund Freud, entre otros fecundos pensadores . Más significativo es aún que parte de este texto se halle tachado o con anotaciones manuscritas al costado del tipo: "que estupidez", "debí estar loco cuando escribí esto", etc.

3) Las relaciones humanas se sobrecargan (o recalientan) de significado y expectativas detrás del Amor (y ya aquí esta hablando de las tormentosas aguas de Eros, según entendemos, habiendo descartado cualquier otra disquisición al respecto de las acepciones) y la Felicidad. La foto de una orgía luego de las 48 páginas dedicadas a esto, acentúan el hecho del recalentamiento o sobrecarga.

4) La esquizofrenia y la depresión se hacen una fiesta en las almas arrasadas por los cortocircuitos y fracasos de todo el sistema afectivo, psíquico y la propia alma; generados a partir de lo planteado en el punto 3.

5) El desamor es una porquería, mucho más cuando es el plato que viene inmediatamente al amor -y adviene en invierno, en circunstancias de desempleo, enfermedad y/o hambre.

6) Ocuparse de algo como la botánica, el crochet o la mecánica de las naves espaciales es la mejor forma de alejar las hieles del desamor. También pueden servir las bebidas alcohólicas, las sustancias estimulantes del sistema nervioso central, el onanismo y/o el trato frecuente con putas.

Estos pensamientos mezclados con diversas bromas sobre filósofos, teólogos, fiolos y ministros de cultura; más fotografías pornográficas y cuadros del Bosco, hacen de la obra algo disfrutable y de muy ágil lectura, a pesar de sus 985 páginas.
Final y sospechosamente no deja de dar vueltas en mi cabeza algo que el libro sugiere, pero no explicita, y que un amigo -Ingeniero Agrónomo de gran sabiduría- me dijera:
"La felicidad no es una meta, no es una aspiración, es una forma de hacer el camino, de caminar".


ficha fotográfica:

Portada: "sirenas formando útero" (idea de Wonder), sobre fondo marino de algas fálicas. Barrio: La Teja, Calle Dr. Pedro Celestino Bauzá esquina Luis de la Peña. Jueves pasado.

foto post arriba: sin nombre, muro de bloques blanqueado a la cal, pintado con aerógrafo, sobre fondo de Casona. Barrio: Sayago, Calle Av. Sayago casi Aparicio Saravia, (cuando cambia a Shakespeare). Primavera.

foto post abajo: "mariposa-cartoon", "reja" de una hermosa ventana; es un bicho con alas de pescado, mirando hacia atras, mostrando el trasero. Barrio y ubicación: a 10 metros de la portada, hacia el arroyo Miguelete. Jueves pasado.

Saturday, December 5, 2009

lo que ocurría aquellos días

Este posteo esta integrado por el pequeño poema o escritura vertical que inicia
y luego la saga completa (escrita hasta ahora) de El Aliado, a los efectos de realizar el contrapunto con el video que se cuelga en breve.



Panteon de sueños

Ciudad bastarda

ya nadie te canta

dulce panteon de sueños

macachines dulces crecen en tu abandono.



Los caminantes miramos asombrados

tanta pasión

tanto desquicio

tantas lágrimas y trabajos tallados en tus paredes.



Los que cantamos tu muerte

los que velamos tus restos en silencio

queremos sentir tu garra

aprentando la garganta

desmintiendo nuestra letanía.



Buscamos culpables,

necesitamos culpables,

entonces invocamos a los espíritus

y danzamos a Ogúm o a Iemanjá

a San Felipe y Santiago

ofrecemos sacrificios innobles

lloramos Jesus te ama.


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El Aliado I

El sol no brilla en Precariópolis quizá no vuelva a ocurrir. La criatura asoma su fétida cabeza de espanto desde las hondas carnes de la tierra a la superficie no menos corrupta, tirando dos araucarias gigantescas*, antes de terminar de sacar sus hombros afuera. Su profunda queja ensordece las almas atribuladas de niños y mujeres que pasean, bah ya corren, con el corazón en la boca y la boca ahogada por la angustia y el grito, en el parque. Un mendigo, un desterrado, un sucio y meado mira mientras arma su cigarrillo y murmura: El Aliado

El Aliado II

El Aliado caminaba lentamente manteniéndose x momentos casi totalmente afuera de la superficie y por momentos hundido en la tierra hasta quedar solo con la cabeza afuera de las calles, avenidas y plazas de Precariópolis**. Por donde pasaba quedaba el rastro de humores fétidos, pero también se desprendían cosas de su cabellera, (formada x largas tiras o cintas o cilindros flexibles como masas de jugar, de colores verdes tornasolados o negros) al tocar el piso esas masas viscosas devenían en niños la mayoría de las veces, también en perros o en gaviotas. Los niños eran tomados inmediatamente por las mujeres jóvenes que eran parte de la multitud que poco a poco comenzó a seguirlo. Digamos que la mayoría huían aterrorizados por su figura, por sus aromas de ultratumba o por los alaridos que lanzaba de vez en cuando hacia los cielos de plomo, como exigiéndole a Dios o al universo en un angustioso y exiguo discurso. Entonces, los que le seguían eran la escoria, los que no tenían otra cosa que seguir y menos una esperanza o una utopía. Eran las víctimas de las utopías. Las lágrimas de El Aliado eran casi permanentes y al mojar la tierra, el pasto se volvía algo más verde y la tierra se aliviaba. Y el alivio llegaba también para las personas que se mojaban. Los niños se divertían bajo esa lluvia de pesadas lágrimas saladas y su alegría se volvía más contagiosa. Sin embargo yo, siendo parte de esa multitud, sentía cierta ajenidad, molesta, como si hubiera algo que me inquietara y no pudiera disfrutar del todo de la alegría de esos niños y de esa conmoción absoluta que se desplazaba por las calles. Porque no tenía la certeza de que todos estuviéramos experimentando lo mismo y por otra cosa … Y entonces esa espina se fue materializando en una pregunta por negación, por absurdo. Si estábamos con El Aliado, ¿habría un otro, El Adversario?

El Aliado III

Oh, San Felipe y Santiago luego Muy Fiel y Reconquistadora ahora Precariópolis al pie del Monte (que te entregó su nombre). Perla del Finisterre, atalaya de Sansueña, nunca jamás del Nunca Jamás. Conmovida estas en tu decadente inquietud. Tus poetas casi han muerto, tus cantores están mudos, tus muchachas ya no ríen. Sólo el sordo volar de la bolsa, el loco viaje del nylon, el canto de algún gorrión se yerguen sobre los edificios que has parido para tu vanagloria. Y las copas altas de tus árboles te ocultan un poco tus propias heridas tus propias escaras de la quietud mortal.
Conmovida estás por los afanosos pasos de este príncipe que te recorre inquieto. Ángel informe de oscuro semblante (como todo hijo de la tierra), porte nauseabundo e inabarcable y luz en los ojos para que los sometidos vean.
que quedará de tí!! que será de nosotros!!

El Aliado IV

La furia de El Aliado era devastadora toda Retrocedonia temblaba. Su melena se sacudía a un lado y otro con violencia golpeando con fuerza en el tajo***, con lo que fuera. Tomó primero la torre vidriada**** y la hendió como una daga.
Y la sostuvo como hacen los que carnean las ovejas (dejando un ratito el cuchillo en la yugular, sintiendo el temblor, el vacilar de la vida comenzar por la punta y en el desliz del filo y de la lana que se tiñe de rojo y se traslada al cabo, a la mano al cuerpo y al alma mientras la pata loca se sacude aferrándose al aire desesperado.
Con un carguero gigantesco tiró la puerta de la muralla y los edificios que daban a la plaza, volaban palmeras y voló finalmente el Salvo (aún se pueden ver los cuatro reactores y la punta de la nave en la isla de Flores)*****. El agua de la bahía le daba a la cintura.
Finalmente con sus manos separó la vieja ciudad****** del continente tomándola por la grieta cavada en el tajo en medio de las olas gigantescas y una tormenta de sonido ensordecedora salía de la boca oscura, aterradora y la sangre de sus manos tiñó el río y entró por los arroyos y coaguló en las playas
Avanzó sobre la vieja estación en ruinas******* y comenzó a golpear con el puño la gran torta de merengue******** en medio del vacío de la muerte y de la velocidad de la depravada avenida y caían las piedras blancas y los ornamentos mientras golpeaba como un martillo hasta que cayeron sus manos astilladas entre las piedras
Como un boxeador anonadado miró sus muñones que chorreaban, más que chorreaban se derretían como barro que se va licuando y sus gotas oscuras en el agua se volvían peces.
Otra vez miró al cielo, clamando y alejándose de la ciudad y todos (los que quedábamos) mirábamos aterrados desde la ladera del cerro.
De pronto se volvió y se lanzo abrazándolo todo.
Encendiéndose en una luz verde intensa que antes de que tocara los edificios, las construcciones cuando aún estaba suspendido en el aire tornóse púrpura y luego se expandió como un torrente iridiscente por las calles hasta el último rincón de la bella Italia de la villa de los dolores, del nuevo parís del bel vedere de la punta de rieles (con sus calles de constelaciones) y del paso del molino y, en fin, de toda Retrocedonia. y todo tomó un color tan intenso tan luminoso que nos encegueció. Como mirar el sol.

*ocurre en el Parque de los Aliados

**por la calle Centenario desde el Estadio Centenario rumbo al hipódromo de Maroñas

***Calle Juncal desde la Rambla sur a la Rambla Portuaria, tiene como eje la puerta de la Ciudadela.

****Torre de Antel, obturación de vidrio y fierro a la Estacion Central de Ferrocarriles de Montevideo.

*****Palacio Salvo, frente a la Plaza Independencia, edificio emblema del delirio.

******Ciudad Vieja, lugar donde se instaló la plaza fuerte, zona antigua y sepada de la ciudad por el tajo (que ocuparia la muralla)

*******Estación Central de Ferrocarriles de Montevideo.

********Torta de merengue: Palacio Legislativo




Wednesday, November 18, 2009

última entrevista al Niño Santo


Fui engendrado en un encuentro
de dinero e ignorancia.
Lo demás fueron cortinas con flores
y unas paredes celestes.

El guiso era folklore
que me alimentó sin ganas.

Era consultado sin saber hablar
y recibía una devoción parecida al amor.

Entre zanjas y personalidades
mi mano medía una mano.
Curaba y anestesiaba
consolando o matando
a quién más necesitaba.

Dicen que fui justo
pero no me acuerdo.

Un mediodía, antes de una penca
fulminé a un peligroso de un bostezo.
Cayó rodando y rodando aparecieron
unas monedas robadas.

Entonces me identificaron más bien mal
y me dieron más atribuciones
y me permitieron hacer, de todo,
lo que era incapaz.

Atribuí razones y anuncié pronta partida
a confusos puntos cardinales
y me perdí en la bruma matinal
dejando atrás cruces lustradas
y jesucristos sangrantes en la boca.

Pero aún las negras piedras del arroyo
seguían pidiendo mi vulgar consejo
y pude armar un altar con hojas secas
al búho blanco de la noche.

--

foto: templo en Paso Molino

Saturday, November 7, 2009

dos eras de locura colectiva


Después de dominar el ARTE
un niño murió de viejo.

La estética declaró la muerte
a las partes inútiles del cuerpo.

Los locos hablaron de venganzas
de unos elefantes, de ómnibus
purgantes, de unos bebés
cambiados por unas chapas.

¡Cómo pesaba el día!

Alguien quizo responder
a todas las preguntas
con una acción gigante:
rescatar territorios a los hielos.

Cuando Neptuno ya estaba convencido, ay
los polos divorciáronse
en curva, en breve y en cadena
y se terminó la totalidad del freón del mundo.

Bacterias nuevas pusieron huevos luminosos
bajo la dirección del patriotismo y de la ciencia
y bajo los acordes del inofensivo "banjo de la muerte"
comenzaba la Segunda Era
que padeció el mismo defecto de la Primera:
llamar la atención, el autobombo.

Apenas se aventuraron unas comparaciones curiosas
y las verdaderas dimensiones de algunas cosas
(vulgares mollejas ocultaban oro).

Una profecía hablaba de princesas guarras
y de monjas de taberna
y de venganzas ferroviarias
y de la Máquina de Resucitar.

De todo esto sólo ocurrió la mitad
de lo cual se estableció un proverbio:
"a madre joven hijo pigmeo".

Antiguas divas del teatro
reclamaron Persia por teléfono
y todos sus trescientos octillones
de cosas perdidas por el mundo.

--

foto: cerebro fotocopiado ampliado coloreado recortado pegado y recientemente desaparecido en basamento columna fachada biblioteca nacional 18 y Tristán.

Monday, October 26, 2009

mitoriental


Aquel estado de cosas se hubiera prolongado indefinidamente si no hubiera sido que una noche un acorazado alemán entró al puerto a toda máquina y con las luces apagadas. La ciudad se despertó con la presencia del inesperado huésped inquietante, aguardando que también se presentara toda la flota británica del Atlántico Sur para reanudar allí mismo la interrumpida batalla, como si se tratara de una pelea callejera iniciada en la esquina del otro boliche. Todo el mundo se volcó en la costa y cuando alguna columna de humo o alguna nube se elevaba en el horizonte, gritaban como en el hipódromo se grita el nombre de los caballos envueltos en la polvareda:
--¡Ahí vienen!
--¡Ahí vienen los ingleses!
Por suerte los ingleses no se presentaron, porque para un combate naval de aquella magnitud la bahía hubiera resultado tan apropiada como una bañera o una palangana. A la tarde, el ministro de Relaciones Exteriores se trasladó al barco a bordo de una chalana de la armada nacional. La cascarita de nuez se puso a dar vueltas alrededor del coloso con un mezquino picotear de remos en el agua mientras el ministro, un hombre voluminoso, autoritario (perfumado, como todo hombre público o de cierta notoriedad, por una leyenda de sadomasoquismo), gesticulaba parado en la proa del botecito, amenazando con una voz estentórea, un cigarro de hoja y una galera, al capitán del barco, a la tripulación y a toda la marina alemana.
Pocas horas después trascendió que el capitán había sido conminado por el ministro a abandonar las aguas jurisdiccionales en el plazo de veinticuatro horas y que, en respuesta, el barco había emplazado su artillería contra la ciudad. El pánico cundió en las calles, la gente se refugiaba en los sótanos e interminables caravanas de automóviles, camiones, carros, jardineras y bicicletas huían hacia el campo.
Papá y Mamá afrontaron fin con una dignididad ejemplar, Mamá frió las milanesas y preparó la ensalada de tomates, mientras Papá leía el diario en el patio. Yo estaba loco de la vida, el destino me deparaba la oportunidad de morir entre las ruinas de una ciudad bombardeada y estaba seguro de que aquellos premonitorios versos míos iban a llegar algún día a manos de Rosa. Además, estando el liceo muy cerca de la bahía (a cinco o seis cuadras de la playa Capurro), iba a ser destruido por los primeros cañonazos y aquel enojoso asunto del boletín de calificaciones podía darse por olvidado.
Me dormí esperando oír el inminente zumbido de los obuses sobre los techos en el silencio azul, pero amanecí en un mundo milagrosamente indemne, mirando la perpendicularidad de las paredes, el techo y la claraboya intactos, con el mismo desaliento de quien despierta de un grato sueño a las torpes realidades cotidianas.
Era domingo, un día luminoso porque en mi niñez nunca llovió en ningún domingo ni dejó de salir el sol. Esa mañana el patio tenía un aspecto tan acostumbrado que recordaba el de una casa después de un velorio, cuando ya se llevaron el cajón. Debía ser por aquella maceta con la begonia, tan fúnebre como esos pupitres que se colocan en los zaguanes en las casas de duelo y sobre los cuales la gente firma con solemnidad en grandes álbumes con tapas de letras doradas; debía ser que la normalidad es insoportable ante la muerte y las catástrofes.
Cuando empezaron las explosiones estábamos en casa de Abuelita. Mis tíos tomaban mate en el corredor cuando temblaron las paredes y los vidrios de las ventanas vibraron como si miles de libélulas agitaran sus alas contra ellos, como si fueran a volar en añicos.
Todo el vecindario salió a la calle despavorido, las mujeres lloraban abrazando a sus hijos más pequeños, las viejas rezaban y los hombres en camiseta y zapatillas (algunos en piyama) rescataban damajuanas de vino de las casitas que pronto serían reducidas a escombros.
La explosión había sido para el lado del mar, seguramente en lo que había sido el liceo no quedaba ladrillo sobre ladrillo: tuve ganas de ponerme a gritar de entusiasmo. Después, las explosiones se sucedieron, la tierra temblaba mientras los vecinos se abrazaban con sus seres queridos bebiendo vino por los picos de las damajunas y pensando seguramente que morir al aire libre es mejor que morir bajo techo.
Mis tíos seguían tomando mate en el corredor, bajo el alero de tejas, que para peor eran francesas, que en cualquier momento iba a caer sobre ellos, sepultándolos.
Con las primeras sombras de la noche cesó el bombardeo, sólo quedó el resplandor sangriento de los incendios lejanos y una enorme columna de humo más negra que el cielo nocturno elevándose de los barrios arrasados.
Volvimos a casa por la avenida Suárez rumbo a las tristes calles de Arroyo Seco. Ni vi ningún derrumbe, ningún cráter abierto por las explosiones de las bombas, ningún cadáver. Era una noche de fines de primavera y en las quintas y los jardines habían empezado a florecer los jazmines del Cabo.
Pasada la confusión de los primeros momentos se fue aclarando todo; me quedé escuchando los informativos hasta muy tarde esperando que anunciaran que, por lo menos, además del acorazado había sido volado el edificio del liceo, pero al otro día tuve que resignarme a entregarle al viejo el boletín de calificaciones.

Anderssen Banchero
Las orillas del mundo

Sunday, October 18, 2009

Lo que no te conté



con este preciado mito
inauguramos un hito
que todo oriental bien nacido
debe tener aprendido

seguro el montevideano
en el acuerdo o disgusto
va encontrar cierto sabor
al paisaje cotidiano
de una angustia lejana
que no sabe a donde ir
una promesa arcana
que nunca va a parir

viajará entonces marchita
por los campos de la patria
buscando mano bendita
que alumbre con su destello
desde el sueño, y ese anhelo
ya no deje sucumbir.

En esa etapa está frito
nuestro querido oriental,
navega en la espectativa
del angustiante deseo
encontrar los viejos trillos
que con telurico sino
marquen rumbo de un destino.

Pero el destino es abierto
y así entendieron los tipos
que con su impronta tallaron
sin prejuicios, con tesón
epopeyas de ilusión
haciendo senderos propios
sobre los campos vastísimos
de la indeterminación.

quien crea ver el futuro
en diseños de escritorio
va derechito al velorio
de la vanidad o la nada
no hay hechizos de hada
ni caminos al Dorado
el tesoro tan preciado
guarda la revelación
de aquellos que echan el resto
amasando con pasión
la arcilla que constituye
su propia imaginación.

Me parece...
fin

(ah, el mito es eduardo mateo)
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Carlitos (min 2:46 al 5:30)


Se dice que Carlitos tiene
un dulce para ti
mil noches del señor
que mira por el hueco
donde se infiltró un pez
cariñosamente diez
por ser la primera vez.

El pez le dijo al hombre mudo
cariño que no puedo más
le dijo de pasear desnudos
por los puentes de la ciudad.

Le dijo que Carlitos es mundo
con puertas hacia el mar
que un día al despertar
pudo ver la sonrisa
de una bonita mujer
cariñosamente diez
por ser la primera vez

Mujer que andas por esta vida
dime si tú nos has visto al pez
aquél que por cariños brilla
de alguno que ha creído en él
.


Nombre de bienes (minuto 5:31 al final)

Guarda con el nombre de los bienes
lleva arco y flecha el querubín
y pasiones con mirar inerte
merodeando al alba por ahí

al nombre azul
de un bien que viene
casi que un blue
muy suave y tenue

ojo miren que sabe el abuso
del calor de amores para dar
dominante intrépido e intruso
no se sabe cuándo el va a entrar

mírenlo volar por el sendero
como un señor del tiempo
bien vestido y bien de nuevo
saludenló...

Lo Dedo Negro(inicio al minuto 2:44)

lo que no te conté Negro de lo dedo que yo tengo
lo dedo que yo tengo Negro no se ven
porque al anochecer y en un cuarto todo oscuro y lleno
lo dedo de lo negro viejo no se ven
vamo a prenderle vela a lo negro no le muestres el dedo
de la mano negrone negro de luna, negro de amor

lo que no te conté Negro y ahora que me acuerdo
tata el papá más viejo voló volando abuelo voló
porque el rey de lo negro dicen que tiene gran corazón
de la mano lo dedo negro que van tocando el tambor
y una luna muy blanca que trae un llanto negro menor
en la plata de luna Negro en la cuna muy dormilón

Sunday, October 4, 2009

eterna muerte del faraón


En su tallada cámara se despide del mundo
el faraón adolescente.
Este fue el primer antecedente
de viajar en ascensor, hacia arriba.

En el oscuro interior de la pirámide
el más allá tiene forma de banco en piedra
y sólo él lo sabe.
Entonces parece aliviado el faraón
al apagarse la vela.

Y ya nadie puede ver cómo sonríe
acomodando la divina estopa nueva
que sustituye todo su organismo
distribuido en ánforas de oro
y gatos vaciados
en posición de esfinge.

Kilómetros de piedra lo separan del día
y de los mejores deseos de su pueblo
que observa con veneración
el saludo de manos con Osiris
única forma del chacal manifestarle aprecio.

Entre el presente y el libro
de los muertos hay unión
(así como entre el chacal y el día)
y rechazo simultáneos:
ambos cambian de lugar
en una línea temporal
provista de dos puntas de flecha
talladas en piedra por el sueño.

La historia de su dinastía es bifurcación
y son tenaces dos cabezas de serpiente una
huyendo de la otra, sin reconocerse
sin reconocer deformación alguna
como una criatura cortada al medio por una guillotina
de lenguaje y espejo.

En la última luz leyó el joven faraón
un poema jeroglífico donde todos los dibujos
tenían idéntica raíz: el cuerpo del faraón.
Entonces la historia de su dinastía
y su comprensión morían con él.
El poema no hablaba de misterios
ni se ramificaba en opciones
sino que era una claridad
el calor del sol
la aurora.

Sacrificados todos sus esclavos
enterrados vivos, quemados, barridos
en cenizas por el viento del tiempo
los analfabetos no necesitaron leer para comprender
el incalculable valor de su tarea:
la construcción de una tumba y morir
como los grandes hombres
como hormigas.

El reflejo del sol
sobre las inclinadas paredes
atravesaba el mar rojo y el negro
y el blanco y el muerto
porque el vértice de la pirámide partía en cuatro
al único rayo cenital del mediodía
distribuyéndolo (sin pérdida, sin egoísmo)
por todas las sombras de las dunas
iluminando la noche para hacerla oscura
mientras otros esclavos seguían trayendo papiro
donde empezaban a escribir a ciegas
la historia del faraón
que iba a volver a morir
dentro de mil quinientos años
al coincidir escarabajos con estrellas.

(En la cresta de la duna
el escarabajo pone un huevo
en forma de sarcófago).

--

foto arriba: detalle de AlfAlfA en mural en Eduardo Acevedo y Maldonado

fotos abajo: mural completo

--











Friday, September 25, 2009

trozos de fragmentos




Iba caminando por la vereda de una calle de Paraísos,
atribulado por las cosas que iban a pasar
cuando cayo una roca en su cabeza
y se acabó la tribulación.

(No, de vuelta)

Una vereda con Fresnos,
una calle ignota,
una ciudad idiota.
Angustiado por todas las cosas que angustian: dinero, amor, hijos, incertidumbre.
Y una mas: la ciudad.
Un rayo cayó sobre su cabeza
y se acabó la angustia.

(Imposible, vamos)

Una vereda sin árboles, un cielo sin pájaros
un zoológico sin elefantes, un velorio sin deudos.
La nada iba ganando los vacíos de su alma.
Un avión cayó a sus pies con estruendo.
Setiembre explotaba.

(Muy bien, se edita.)

La novia lloraba en el altar.
Una vez mas el novio no había llegado.
Una vez mas la vergüenza y el desamparo.
Entonces la mamá que dice:
- Viste yo te dije que no te convenía.
Un planeta cayo sobre la iglesia.

(Muy bueno, editenlo así.)

Lo que te digo es que la vida no tiene porque tener sentido
puede ser una cosa que esta ahí y que hay que pasar
como cruzar la calle, como cruzar un arroyo
como la luz del sol o la oscuridad de la noche.
Como algo que te pasa y basta
como una enfermedad, como un placer
y nada más,no tiene mas vuelta.

(Eso no, es muy idiota.)



Como?
Yo no entiendo como me decís que hay que ver el proyecto.
El proyecto no importa. Lo que es mala es la idea.
Es decir, la idea de un campo de concentración es mala en sí.
No importa si va a ser con salas climatizadas,con piscina y tv color.
Una vía rápida, es una mierda y mas del aeropuerto decarrasco hasta el puerto.
Una gran frontera partiendo al medio la ciudad.
Una barrera mas impermeable que Avenida Italia.
Bloqueando los barrios, la vida, la sangre de la ciudad.
Es una porquería. Aunque fuera toda subterranea (así molestaría menos).
Para que queres una vía rápida? Para que se necesita? Rapidez, para el auto? Rapidez para aislarse de lo que pasa? Rapidez para ganar mas dinero? Rapidez para reventarse los cuernos contra una columna?
Sabés qué: hoy demorás 20 minutos o media hora a lo sumo, te parece mucho?
Es Vanidad y Destrucción. Nada más.
No el transporte de carga, no. Ese va por el anillo perimetral.
Lo que se necesita es un buen transporte colectivo.
Pero además estimulas la utopia de la ciudad jardin, el ghetto. No, no. Están locos.
Lo que?
Claro esos barrios homogeneos y monofuncionales son el ámbito del despojo y del crimen.
Equilibrio, seguro, equilibrio de usos, diversidad de funciones, eso es lo que mutila la via rápida.
Claro, siguen estimulando que la ciudad prosiga horadándose como un queso. La gente se va.
Pero los huecos, se llenan de mierda.
Ah, y te aviso que quieren ensanchar Bvar. Artigas, dicen que hay embotellamientos, JA!Embotellamientos de 3 minutos.
Son Patéticos.
Patéticos.
Alguien debería hacer algo.
Alguien!!!...
Alguien donde estas?
Si, son meteoritos de Dinero
botados a la nada
que ahora se dirigen hacia acá.