Huele a Plumas quemadas a nuestras espaldas
regadas en esta tierra hermosa
como caducas promesas
rezando al vacío atardecer del Río
nuestros cantos de placer
o plegarias de dolor.
Oleadas de sangre alegre
corren contra el cordón
el ritmo, efimero, fugaz, filoso misterio
peligrosa carrera de la guillotina
urdimos
ardimos
Daddy Daddy. It was just like you said Now that the living outnumber the dead. Where I come from it's a long thin thread Across an ocean. Down a river of red. Now that the living outnumber the dead. I'm one of many. Daddy Daddy. It was just like you said Now that the living outnumber the dead. Speak my language. Hello. Hello. Here come the quick. There go the dead. here they come. Bright red. Speak my language.
Soy
la guillotina de Bataille, la que separa, la que no necesita entender, la
prolija y la honesta, la que corta sin destruir, la que corta para nacer, la
que no vuelve atrás. Soy la guillotina de Georges Bataille. Soy la guillotina
de Nietzsche. Soy la guillotina del Marqués de Sade, de Baudelaire, de Kafka, de
todos los culpables. Soy la guillotina de Georges Bataille, el que abandonó a
su padre, ciego inválido en el bombardeo, soy la que corta la materia para señalar
el cuerpo, la máquina, la transgresión que hace ver el mal, la necesidad y la
miseria, el tabú y la angustia; la que corta el miedo, la que ve el peligro de
escribir, para ser humanos, en la violencia nuestra de cada día, la que conoce la
metáfora del horror y del sol, el límite de la visión, de la risa y del
transcurso del día por la corrupción del mundo en esta, única vida. Soy la
guillotina de Georges Bataille, soy la guillotina de Ducasse, soy la guillotina
de Poe y de Rimbaud, soy la guillotina de Blake, de Verlaine y de Pound, de
todos los culpables. Soy la que siente sin sentir, soy mi sonido, soy la que corta
las palabras, en otras y en nada, la que no juega con las palabras, la que no
admira, la que no desprecia, la que es justa, la crítica, la única. Soy la
guillotina de la revolución, soy evolución, soy materia en acción, soy arcano, soy
presente, soy la Fallbeil, soy la Maiden, el Gibbet, la Mannaia, soy Louisette.
Soy el umbral, la creadora de los márgenes, la que
limito, la que aíslo lo que escapa, la que abandona el cielo. Soy la que convoco, soy la ciega, la que ensordezco en silencio, soy nada y para nadie, porque nada es
mío, y no me canso, y hago erguir el objeto, y lo hago caer y rodar al viento, y
veo el destello. Soy la herramienta. Acontezco, no pruebo: defino, desde que
marqué el tiempo de salir.
Habrá diez o doce cosas que me
gustaría enseñarte. Después de todo, bueno, te las arreglás bastante bien. Y
eso no es lo primero, sino la décima o doceava cosa que me gustaría
decirte. Entendelo como quieras.
El derrame encantado de tus
lágrimas caía tan profundo, mi frente descansaba en el estante de los discos y
en el medio de las cajas que se movían yo todavía esperaba a que me dijeras las
palabras justas.
Tus ojos eran de ese color que
no puedo recordar, que dicen mucho más que los dos primeros versos. Pero el diablo
siempre golpea más fuerte.
Devuelvan Ciudad Vieja al lumpen
proletariat Devuelvan "dale" y "chicos" a los porteños
Devuelvan el David a Guayabo y
Jackson Devuelvan el fraterno apretón de
manos, basta de besos
Devuelvan el hemisferio cerebral izquierdo
a Jorginho
Devuelvan el pan facturado
Devuelvan el pasado subjuntivo
(yo quise que vinieras)
Devuelvan el shopping Punta
Carretas a la cárcel
Devuelvan el tá
Devuelvan el tango a los viejos
Devuelvan el World Trade Center a
la antimateria Devuelvan España a los musulmanes Devulevan Galeano a los indios americanos Devuelvan Hughes Galeano a Galeano
Devuelvan la antena del Palacio
Salvo
Devuelvan la bandera de los 33 Devuelvan la basura a la basura Devuelvan la cruz al papa
Devuelvan la cumbia a los pobres
Devuelvan la guía de calles
Devuelvan la sede central del
Banco República al Banco
Devuelvan las 4x4 al campo, de
donde no deben salir
Devuelvan las calles y métanse
las peatonales en el orto
Devuelvan las Malvinas a los
españoles
Devuelvan las multas por exceso
de velocidad
Devuelvan las panaderías con
horno a leña
Devuelvan las toninas
Devuelvan las veredas a los
peatones
Devuelvan las viejas barriendo
las veredas
Devuelvan los adoquines ya
Devuelvan los baldíos Devuelvan los baritas, muevan el culo
Devuelvan los caracoles
Devuelvan los casetes Devuelvan los faroles de las veredas a las veredas
Devuelvan los huesos de Artigas a
Paraguay Devuelvan los manifiestos al papel
Devuelvan los ómnibus chinos a
los chinos Devuelvan los sátiros
Devuelvan los trolleys
Devuelvan los vidrios
transparentes en los autos
Devuelvan los vidrios
transparentes en los comercios
Yo canto de mi corazón Y tu, mi amigo, inspiras mis pasos Me voy por el mundo conociendo varia gente Pero nunca hallo una persona como tu Mirame ya estoy aquí Si pudieras mirarme, ¿que pensarás de mi? Pero hoy es muy tarde para decirte que he cambiado Me duele me duele que ya no estas aquí Ya es muy tarde Para decirte que estoy cambiado Mirame ya estoy aquí Si pudieras mirarme, ¿que pensaras de mi? Pero hoy es muy tarde para decirte que he cambiado Me puede me duele que ya no estas aquí